Puerto Rico, ante la peor sequía en una década: "Cada dos días nos cortan el agua otros dos"
Más de 500.000 puertorriqueños sufren racionamientos en intervalos de 48 horas, que se podrían extender hasta finales de año a causa del fenómeno El Niño y problemas infraestructurales
Los puertorriqueños viven temerosos cada año de tener que enfrentarse a La Niña o El Niño , el fenómeno climático relacionado con el calentamiento del océano Pacífico oriental que en el archipiélago se manifiesta con forma de embate de huracanes y periodos prolongados de sequía . Esto último es lo que se está sufriendo ahora. La falta de lluvias está causando graves estragos en la isla de Puerto Rico , como severos racionamientos de agua, falta de líquido potable durante interminables jornadas en muchos edificios o malabarismos de los agrigultores y ganaderos para hacer frente a una situación desesperada.
Cientos de miles de ciudadanos se ven obligados a abastecerse de agua embotellada por los bajísimos niveles en los que se encuentran ahora mismo los embalses del territorio. Pero la crisis no responde sólo a motivos naturales, es también consecuencia del precario estado de las infraestructuras. Uno de los embalses más importantes, el de Carraízo, en Trujillo Alto -cerca de la capital, San Juan-, se ubica ya por debajo de los 38 metros. Junto a este, un total de 11 embalses registraron reducciones en sus niveles de agua.
La isla ha recibido alrededor de 61 centímetros de lluvia por debajo del promedio en los últimos tres meses, según indicó el hidrometeorólogo Emanuel Rodríguez, del Servicio Nacional de Meteorología (SNM). Ante este panorama, y tras múltiples denuncias civiles, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, declaró el 31 de julio el estado de emergencia y activó a la Guardia Nacional, ya que el 80% del territorio sufre los efectos de la falta de precipitación. "En Cupey (unos de los sectores afectados en la isla) estuvimos una semana sin agua y nadie sabía la razón ni cuando regresaría", indica a EL MUNDO Tatiana González, una de las muchas afectadas.
Como solución preventiva, el Gobierno estableció un plan de ajuste para racionar agua en intervalos que sobrepasan días completos. "Donde estamos, son 48 horas con agua y 48 sin ella" , cuenta González, quien lamenta que los cortes llegaron de manera repentina: "Llegamos a estar siete días sin agua. Cuando anunciaron el racionamiento, no pudimos prepararnos".
La deficiente infraestructura provoca la pérdida de más del 60% del agua potable debido a filtraciones y daños en la red de distribución, según un informe del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático. Asimismo, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) de Puerto Rico ha señalado que la acumulación crítica de sedimentos en embalses como Carraízo ha reducido drásticamente su capacidad. Esta vulnerabilidad queda en evidencia con averías recurrentes, como el reciente fallo en el superacueducto de la isla que dejó a 100.000 abonados sin servicio, o los retrasos técnicos que impiden restablecer el suministro tras los periodos de racionamiento, según el medio local El Nuevo Día.
Desde que se inició la reducción del servicio, la ciudadanía atraviesa incongruencias entre lo que dicen las autoridades y lo que se vive.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elmundo.es — el contenido pertenece a El Mundo.