Cristina Asensio, experta en salud visual: «Quitarse las gafas de sol al entrar en el agua es un error de los muchos que ponen en riesgo a los ojos»
Tras todas las alarmas generadas estas últimas semanas para proteger los ojos al mirar al eclipse que ha tenido a más de media España mirando este pasado 12 de agosto mirando al cielo, Cristina Asensio, experta en salud visual en MO Global Eyewear , aprovecha la ocasión para insistir en que aunque el cuidado ocular es necesario durante todo el año, durante el verano los rayos de sol inciden con una mayor inclinación y fuerza, lo que incrementa el riesgo de daño acumulativo. «Nos ponemos crema solar para evitar quemaduras en la piel, pero olvidamos que nuestros ojos también sufren, envejecen y acumulan daño por el sol.
La protección visual debería ser un gesto tan cotidiano como aplicarse protector solar -asegura esta experta-.
A corto plazo, una exposición intensa y sin protección puede provocar fotoqueratitis o fotoconjuntivitis, que son quemaduras solares en la córnea y la conjuntiva, causando dolor, enrojecimiento, sensación de arenilla y fotofobia».Añade que a largo plazo, el daño solar es acumulativo e irreversible. «El ojo tiene memoria -puntualiza-.
La exposición a la radiación UV sin filtro acelera la aparición de cataratas prematuras, daña la retina y produce crecimientos anómalos en el tejido ocular como el pterigión (una especie de piel que invade la córnea)».—¿En qué es importante fijarse a la hora de comprar unas gafas de sol?—Elegir unas gafas de sol va más allá de la estética.
Debemos priorizar la protección y la calidad visual.
Es fundamental asegurarse de que filtren el 100% de la radiación UV y que cuenten con el marcado CE.
También es recomendable que las lentes tengan un tamaño suficiente para cubrir todo el ojo y la delicada piel del contorno ocular, y que la montura se adapte bien al rostro.
Además, es necesario desmentir un mito: el color de la lente no determina el nivel de protección.
Unas lentes muy oscuras no son más seguras si no incorporan un filtro UV adecuado.
Por eso, lo más recomendable es adquirirlas en establecimientos ópticos, donde ofrezcan asesoramiento profesional y la garantía de que realmente protegen.—Al estar en la playa o la piscina debajo de una sombrilla, ¿es necesario llevar puestas las gafas de sol o el hecho de estar a la sombra ya protege los ojos?—Sí, la sombrilla nos protege de parte de la radiación directa, pero no de la reflejada.
La arena de la playa y el agua actúan como superficies reflectantes y hacen que parte de la radiación ultravioleta llegue igualmente a nuestros ojos.
En otras palabras, aunque estemos a la sombra, seguimos expuestos al sol.
La sombra reduce la exposición, pero no la elimina.
Las gafas de sol siguen siendo imprescindibles.
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