El sanchismo y la Corona
La censura de Puente al Rey podría ser interpretada como un paso hacia la república federal ibérica, pero aunque el sanchismo pueda, en su inexorable decadencia, estar cocinando un programa para una España plurinacional y confederal, a lo más representa el sueño de una noche de verano.
El sanchismo está muy nervioso . La imagen del Rey de España junto a un periodista que es mayormente conocido como activista de la ultraderecha ha sido duramente censurada por un miembro del Gobierno socialista que es muy conocido tanto por su lengua viperina como por su alto perfil político. ¡Ni que se tratase de la aceptación por Alfonso XIII del Directorio militar del general Primo de Rivera!
¿La indignación expresada por el muy mediático Óscar Puente es una más de esas anécdotas que son propias de las febriles imaginaciones que incendian una cálida noche de verano? ¿O indica que algo categórico se está cociendo?
La denuncia tiene su aquel. Según el muy sanchista ministro de Transportes, Felipe VI es culpable de un acto de "absoluta ignominia" . Y Puente no es uno más de un Gobierno que se muestra más inoperante con cada día que pasa. Fue el portavoz del Partido Socialista en el debate de la fallida investidura de Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno en septiembre de 2023. Puente abrió las puertas a la renovación del mandato de Sánchez.
La ignominia de la que Puente acusa al Rey es que durante la toma de posesión del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, hace quince días, y al igual que hizo con otros tantos periodistas acreditados a los faustos de la investidura, Don Felipe saludó al comunicador Javier Negre . Puente informó a sus seguidores en las redes de que el monarca cruzó "una línea roja" cuando se dejó fotografiar junto al que tiene como activista de la ultraderecha.
Dicho esto por cualquiera sería una muestra de sectarismo más o menos estúpido. Dicho por un ministro de la Corona de un Rey que siempre se ha esmerado por cumplir con la Constitución es una disparatada barbaridad.
En lo que pronto será medio siglo de monarquía parlamentaria, nunca había dicho tal cosa del soberano nadie que haya jurado o prometido por su "conciencia y honor" cumplir fielmente sus obligaciones como ministro "con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado".
Pero Puente se quedó tan ancho. Ninguno de sus colegas de Gobierno y de partido le llamó públicamente la atención . Y los nacionalistas y los de la izquierda de la izquierda encantados. La censura de Puente al titular de la Corona podía ser interpretada como un gran paso hacia la república federal ibérica.
¿Y quién es Negre? Se admite la pregunta porque fuera de la comunidad de tuiteros era hasta ahora un desconocido para amplias capas de la población.
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