Los gallitos
Esos gallitos que llevaban tres semanas reclamando que España aplicara mano dura contra Marruecos tras el trasvase masivo de inmigrantes por la frontera de Ceuta han presenciado en un silencio atronador los sucesos de este último sábado.
Anunciada una nueva llegada multitudinaria, l as fuerzas de seguridad marroquíes se emplearon con contundencia para evitarlo .
Cobran por ello fondos europeos, al igual que Turquía, por más que nos hayan enseñado a ignorarlo por conveniencia .
Es una de nuestras subcontratas más lastimosas.
Y como en toda transacción, el que tiene la sartén por el mango ejerce presión, sube el precio y busca tensar la cuerda pero nunca romperla.
A ese comercio le llamamos normalidad.
Quizá tras este sábado los que afrentan al Gobierno español por no encararse con el reino marroquí entenderán un poco mejor las razones del morderse la lengua.
Es verdad que siempre quedarán los que añoren la épica fantasiosa de aquella chocarrera toma del peñón Perejil , pero cuando hablamos de miles de migrantes en condiciones infrahumanas las cosas no son tan fotogénicas.
Marruecos se erige en muro de contención para muchos de los que deciden probar fortuna en Europa y huir de países en guerra, de sistemas corruptos, de condiciones extremas de climatología y de nulas perspectivas de progreso.
Por eso mientras Europa no se atreva a tener un plan para África, será África quien tenga un plan para Europa.
Y el plan es este desastre humano que nos estalla en la cara de tanto en tanto.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.