India rompe una roca de hace 3.500 M de años y lo que encuentra obliga a replantear el origen de la vida
Una roca del cratón de Singhbhum, en India, ha conservado durante miles de millones de años una combinación excepcional de carbono y minerales que permite mirar hacia una etapa casi inaccesible de la historia terrestre.
Un equipo dirigido por la geóloga Trisrota Chaudhuri, del Servicio Geológico de India, ha analizado este material y publicado sus resultados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) .
El trabajo se adentra en una de las grandes incógnitas de la ciencia: cuándo aparecieron las primeras formas de vida en la Tierra .
La respuesta no procede únicamente de la edad de las rocas que rodean el hallazgo, sino de diminutos componentes atrapados en el mismo depósito.
El punto de partida fue una capa rica en carbono localizada dentro de un antiguo sílex carbonoso de Bhitardari .
Chaudhuri no buscaba inicialmente restos de organismos, sino comprender de dónde procedía aquel carbono y mediante qué procesos geoquímicos había conseguido permanecer dentro de una formación sometida a una historia geológica tan prolongada .
El problema era especialmente complejo porque el carbono antiguo no implica necesariamente actividad biológica: también puede generarse mediante volcanismo y otros mecanismos sin intervención de seres vivos.
Por eso, los investigadores necesitaban reunir varias pruebas independientes antes de relacionarlo con una comunidad microbiana .
La primera pista surgió al estudiar la estructura del carbono mediante espectroscopía Raman , una técnica que emplea un láser para analizar las características del material y reconstruir parte de su evolución .
Los resultados indicaron que el carbono de las láminas había soportado temperaturas máximas de entre 324 y 369 °C, considerablemente inferiores a las registradas en carbono presente dentro de vetas de cuarzo formadas posteriormente.
Esa diferencia resultó clave porque sugería que el material carbonoso pertenecía a la roca desde su formación y no había llegado después transportado por fluidos calientes.
La posibilidad de estar ante una huella realmente antigua empezaba así a ganar consistencia.
Una firma compatible con la vida El siguiente paso consistió en observar los isótopos de carbono, capaces de aportar información sobre el posible origen de la materia analizada.
Los microorganismos tienden a utilizar preferentemente el isótopo más ligero , el carbono-12, durante su metabolismo, de manera que la materia orgánica resultante queda relativamente empobrecida en carbono-13.
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