Una meta clara
Esta columna ha insistido mucho en el inminente derrumbe del obradorismo, la ‘cuarta transformación’, o como se quiera llamar al grupo que se instaló en el poder hace ocho años.
Como sus antecesores, ha resultado un gran fracaso.
Así ocurrió con el cardenismo (1935-1946) y el echeverrismo (1970-1982), que duraron un par de sexenios.
Desafortunadamente, ahora parece que no alcanzarán a cumplir esa cifra, y eso obligará a buscar soluciones extraordinarias.
En los tres casos, separados por tres décadas entre sí, lo que los ha derrotado no ha sido la oposición, sino la realidad.
Económica, pero también política.
En la primera ocasión hubo la posibilidad de buscar otro camino sin demasiada alharaca; en la segunda, eso ocurrió a través de una muy profunda crisis, que se llevó la mayor parte de un sexenio adicional.
Ahora, no tengo idea de cómo ocurrirá.
Pero hay que pensar ya en el camino de salida, y a eso quisiera dedicarme en los próximos días.
Como en los juegos de laberintos, en los que tiene uno que encontrar un camino desde el inicio hasta la meta, en muchas ocasiones resulta preferible empezar por el final, buscando el mejor tránsito.
Creo que es lo que más nos puede ayudar ahora, especialmente porque no conocemos aún el punto de inicio.
Supongo que está claro que enfrentamos una situación crítica en las finanzas públicas, pero es precisamente ahí en donde debemos buscar la meta, el objetivo que nos permita pensar en la viabilidad de México.
No para un año en particular, sino algo alcanzable en una década, que siente las bases de un país viable.
México ha vivido medio siglo en muy malas condiciones fiscales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.