Discurso
Sé que los temas del momento van de visas a deportaciones, de felicitaciones de la DEA a licencias que van y vienen, pero tendremos mucho más de eso conforme avanza el derrumbe, creo yo que inevitable, de este tercer intento de construir un régimen autoritario, corporativo y estatista.
En consecuencia, esta columna seguirá con el desarrollo de una estrategia para lo que ocurra después.
La semana pasada propusimos elementos de lo que puede ser la base de un México competitivo y justo.
Esencialmente, un gobierno dedicado a cumplir con sus funciones básicas de seguridad y justicia, y a colaborar en el desarrollo de capital humano, vía educación y salud.
Como nada existe en política sin presupuesto, y debido a la presión fiscal que tenemos, pensé que sería el mejor punto de partida.
Al avanzar vi que, además de dinero, se requiere una renovación profunda de quienes participan en esos sectores, hoy afectados de corrupción, ideología o indolencia.
El detalle del tema fiscal, así como las bases del planteamiento “histórico-político”, los he desarrollado en macario.substack.com, porque el espacio y formato de estas colaboraciones en El Financiero no se prestan a ello.
Aquí avanzo en esas ideas.
Daron Acemoglu, con sus colegas Johnson y Robinson, se hicieron famosos y obtuvieron el Nobel argumentando que la base de una economía exitosa es contar con instituciones adecuadas.
Por instituciones, los economistas se refieren a las reglas del juego, desde leyes hasta costumbres y tradiciones.
Creo que tienen razón, pero no la suficiente.
Nunca han estudiado por qué ciertas instituciones pueden existir en unos países y no en otros.
La base cultural de la sociedad, en mi opinión, es lo relevante, pero no gusta a los economistas este tema.
Las naciones son comunidades imaginadas, según el afortunado título del libro de Benedict Anderson.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.