El gran lío de los hijos del R1
En Jardines del Valle, una colonia de clase media de Zapopan, existió un restaurante donde se pudo comer con unos 500 pesos: cortes de carne, tacos de lengua, chicharrón de pescado.
Nada demasiado extraño para un negocio que intentó hacerse un lugar entre casas remodeladas, tiendas de conveniencia y pequeños comercios.
Más extraño todavía es el apellido de los dueños.
Ramón Ángel y Francisco Álvarez Solorio, hijos de Ramón Ángel Álvarez Ayala, el R1, uno de los hombres identificados durante años como cercanos a la cúpula del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Mientras su padre vivía a salto de mata, ellos habían conseguido algo mucho más difícil de explicar: llevar una vida de empresarios a plena luz del día
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