Fernando Luján, heredero de los Soler: la dinastía de actores que nunca le echó "porras"
Cuando Fernando Luján era un niño le tocó ver cómo trabajaban sus tíos, los Soler , actuando en películas del cine mexicano, él formó parte de una de las familias artísticas más importantes de México, la dinastía de los Soler , un referente de la Época de Oro .
Aunque Fernando nunca fue “el favorito” de los Soler, el tiempo demostraría que su calidad como actor igualó a la de sus famosos tíos Fernando, Andrés, Domingo y Julián Soler .
Fernando Luján nació el 23 de agosto de 1939, fue hijo del destacado actor de origen argentino, Alejandro Ciangherotti y de la actriz Mercedes Soler , su camino artístico lo inició cuando era un niño y jugaba con las marionetas, debutó en una obra de teatro y a los 12 años actuó junto a Pedro Infante y Joaquín Pardavé en "El mil amores" , en 1954.
Luján fue en sus inicios un comediante, un humorista que en la vida real se definió más como un hombre reservado, un amante de la literatura, le gustaba escribir poesía y cuentos, era muy autocrítico de su trabajo, por lo que con su faceta de escritor siempre fue muy cauteloso; como actor brilló como pocos en el teatro, el cine y en las telenovelas.
El “trauma” de ser Soler De los ocho hermanos Soler, cinco se dedicaron a la actuación: Fernando, Andrés, Domingo, Julián y Mercedes, ella fue la menor de los hermanos, y aunque su faceta actoral fue corta, al casarse con el actor argentino Alejandro Ciangherotti , la dinastía artística continuó con dos de sus tres hijos, Alejandro y Fernando.
En una charla con Cristina Pacheco, contó que él y su hermano Alejandro siempre recibieron un ejemplo de excelencia actoral y de disciplina con su padre y con sus tíos, a quienes iban a ver trabajar.
"A muchas películas nos llevaban a verlos trabajar y cuando veíamos toda esa disciplina y todo ese profesionalismo, obviamente cuando nosotros empezamos a trabajar tenemos que responder a todo eso, éramos niños demasiado serios", dijo.
Lee también Andrés Soler desayunó, cayó en coma y ya no despertó Él siempre admiró a sus tíos, decía que eran grandes conversadores, siempre tenían algo que contar, pues hacían teatro en tiempos de la revolución, esas historias fascinantes las solían contar los domingos, cuando eran las reuniones familiares.
Para Fernando sus tíos siempre tuvieron cierta preferencia por su hermano Alejandro, pues mientras a su hermano le aplaudían cuando bailaba, a él no lo dejaban terminar una poesía por ser ésta demasiado larga, algo que Luján nunca olvidó y hasta consideró que fue como un trauma , así lo confesó en el programa "Historias engarzadas" .
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