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La traidora y la política

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La traidora y la política

El encuentro a puerta cerrada de hace unas semanas entre Claudia Sheinbaum y Maru Campos durante una gira de la presidenta por Chihuahua fue el espacio de negociación y acuerdos —secretos, confidenciales— donde se fraguó el fin de la confrontación.

El aciago episodio del operativo que involucró a agentes de la CIA en territorio mexicano había sido el ariete por medio del cual la presidenta había golpeado insistentemente a la gobernadora.

Campos había solicitado múltiples audiencias con la presidenta en Palacio, que le habían sido denegadas.

Aprovechando su gira por el estado, la presidenta cedió, se reunió con ella y encontraron puntos de acuerdo.

La gobernadora tiró bajo el ferrocarril a su aliado, colaborador y exfiscal César Jáuregui, depositando en él toda la responsabilidad del operativo que, por cierto, terminó en tragedia, con la muerte accidental —se dice— de los dos agentes al desbarrancarse el vehículo en el que regresaban después de haber desmantelado el laboratorio de drogas.

Maru Campos salvó el pellejo, la eventualidad de investigaciones posteriores y aplicó el pragmatismo político al entregar a un “culpable”, muy probablemente chivo expiatorio del incidente.

La presidenta negoció el cambio de narrativa, el fin de la reyerta y la persecución judicial del exfiscal, evidentemente panista.

Hoy niega toda negociación, al afirmar que la justicia jamás está sujeta a acuerdos, pero las evidencias son aplastantes.

Desde el encuentro hubo un cambio de discurso en el mensaje de la presidenta.

De la misma forma que Campos marcó distancia con su excolaborador y abrió supuestas carpetas de investigación en su contra.

Las previas, las existentes en torno al operativo, curiosamente, ni siquiera mencionan el nombre de Jáuregui.

De la noche a la mañana, se le responsabilizó de la entrada de los agentes americanos a territorio nacional, lo que sustenta, dice el gobierno federal, el desproporcionado delito de traición a la patria.

Jáuregui se equivocó en la jerga de campaña por convertirse en presidente municipal de Chihuahua capital, al reconocer y asumir públicamente la responsabilidad por el operativo que incluyó a los agentes de la CIA.

Su consideración pudiera sustentarse en la construcción de una imagen como exfiscal fuerte, sin miedo a atacar al crimen organizado.

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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.

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