Timbiriche: Sasha une los puntos
“No puedes unir los puntos mirando hacia adelante; solo puedes unirlos mirando hacia atrás”, dijo Steve Jobs en 2005 ante los graduados de Stanford para decir que el sentido de algunas experiencias solo se revela con el tiempo.
Lo que parece suelto o sin rumbo cobra significado cuando, años después, miramos atrás y entendemos cómo llegamos aquí.
Y justo eso hizo Sasha Sokol, integrante de Timbiriche, una banda cuyo nombre proviene de un juego de lápiz y papel que, curiosamente, consiste en unir puntos con líneas.
Gana quien cierra el cuadro.
A Sasha le tomó décadas unir los puntos de su historia hasta poder nombrarla: abuso.
Ella tenía 14 años; Luis de Llano, 39.
Por años, la historia se contó como un romance de la farándula.
Llamar amor al abuso forma parte de una cultura de la violación que la minimiza mediante prejuicios y termina responsabilizando a quien la sufre.
En junio de 2025, la Suprema Corte resolvió una demanda por daño moral en contra de Luis de Llano y estableció que no hay plazo para reclamar una reparación por violencia sexual sufrida durante la infancia.
Reconoció que los tiempos de las víctimas no necesariamente coinciden con los legales: pueden pasar años antes de que una persona pueda nombrar lo que vivió y acudir a la justicia.
La decisión no prohíbe contar esa historia, pero sí la recapitula y declara la conducta indebida del adulto.
La violencia contra las niñas sigue arraigada en nuestra cultura.
Según CONAPO, en 2025 se estimaron 7 mil 887 nacimientos de madres de entre 10 y 14 años.
Además, el 18.2% de las jóvenes reportó haberse unido en pareja antes de cumplir 18 años.
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