A los 65, mejor preparado que a los 25: lo que nadie espera de la implementación de IA en las empresas
¿Quién decide, hoy, si una empresa argentina de diez mil empleados adopta inteligencia artificial o no? La respuesta incómoda es que muchas veces decide alguien de 60, 65 o 70 años.
Incómoda porque no es la imagen que muchos tienen en la cabeza cuando piensan en generación silver e IA : suele aparecer un adulto mayor desplazado y no el que está sentado en la cabecera de la mesa tomando la decisión.
En boards y comités de dirección de compañías, los silver dirigen y muchos llegan con la misma pregunta, dicha con distintas palabras: “¿Qué está pasando acá, y qué tengo que cambiar en mi empresa para no quedar afuera?”.
Es la pregunta de alguien que lleva treinta o cuarenta años tomando decisiones importantes y que, por primera vez en mucho tiempo, siente que el terreno se mueve más rápido de lo que puede leerlo.
Una anécdota se repite en casi todas esas reuniones: alguien cuenta, con una mezcla de asombro y vergüenza, que un sobrino o el hijo de un socio armó un agente que hace en una tarde lo que en su empresa tarda semanas.
La conclusión que sacan casi siempre es la equivocada: “Nos estamos quedando afuera” .
La conclusión real aunque bastante menos cómoda creo que es otra: “Todavía no destrabamos nada puertas adentro” .
Antes de entrar en los datos, vale la pena decir por qué escribo esto justo ahora, y para quién.
Estamos viviendo más años y con mejor salud que cualquier generación anterior, y eso también nos obliga a repensar qué significa tener una carrera larga.
Un directivo de 60 años de hoy tiene por delante fácilmente una o dos décadas más de vida laboral activa.
Le sobra tiempo para adaptarse a esto. ¿Va a usar ese tiempo para defender cómo se hacían las cosas antes o para liderar cómo se van a hacer de acá en más? Cuidado: esto no es un llamado a que ese director aprenda a programar, sino que más bien es una invitación a que deje de obnubilarse y medirse con el chico de 25 años que le arma agentes en su tiempo libre, y empiece a preguntarse qué tiene que cambiar él mismo para liderar esto con lo que ya sabe hacer mejor que nadie.
Empecemos por un dato que rompe el sentido común.
Un estudio de la Universidad de Stanford publicado en agosto de 2025, con un título un poco aterrador (“Canarios en la mina de carbón”), midió qué pasó con el empleo en las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial generativa .
La caída no fue entre los trabajadores senior, sino entre los jóvenes de 22 a 25 años, sobre todo en desarrollo de software y atención al cliente: los puestos de entrada, los que hasta hace poco eran la puerta de ingreso al mundo laboral.
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