El arte de simular, por Tulio Ramírez
X: @tulioramirezc Simular es aparentar ser quien no se es o alardear sobre un atributo que no se tiene.
Disimular es ocultar quien se es en realidad o hacer invisible un atributo que sí se tiene.
La simulación inventa y la disimulación encubre.
Ambos comportamientos ameritan una dosis imprescindible de actuación para poder ser convincente.
No todo el que simula o disimula es exitoso.
Hay que tener habilidades histriónicas para poder lograr el impacto deseado.
Si al simular o disimular la actuación no es impecable, se corre el riesgo de ser descubierto en la mentira y perder toda credibilidad.
No hay que ser un experto en neurolingüística para descubrir al impostor.
Basta con observarlo y escucharlo detenidamente.
Los gestos delatan, la manera como argumenta también, inclusive basta una pregunta inteligente para desestabilizar el argumento y dejarlo en evidencia.
En una oportunidad observamos la respuesta de una entrevistada visiblemente afectada por la crisis económica.
Parada en la puerta de una vivienda precaria, amamantando a un triponcito mientras el otro, sin camisa, se le abraza a una pierna, declara: «en nuestra comunidad estamos eternamente agradecidos con el gobierno revolucionario.
Gracias a la sensibilidad de nuestro presidente obrero nos entregan el beneficio de la Bolsa CLAP».
El rostro inexpresivo no refleja emoción alguna y mucho menos agradecimiento.
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