Familias asumen hasta $2000 por reconstruir una pared sin ayuda estatal tras los terremotos
Caracas. Desde el 24 de junio pasado, cuando dos terremotos sacudieron Caracas y el litoral, Fernanda* no ha vuelto a dormir en su cama. A sus 55 años, esta enfermera jubilada prefiere pasar las noches en el sofá de la sala, presa del pánico a que el techo de su apartamento en la urbanización Lomas de Urdaneta, en el oeste de la ciudad, colapse mientras descansa.
Su vivienda de dos habitaciones, situada en el piso 7, sufrió graves daños tras el impacto del doblete sísmico y recibió una etiqueta roja por parte de los cuerpos de rescate: una marca de advertencia que confirma el peligro por fallas en la estructura.
Hoy, cuando se cumplen exactamente dos meses del catastrófico evento, la angustia lejos de disiparse se ha vuelto cotidiana. Aquel fenómeno sísmico sin precedentes, un devastador doblete de terremotos con magnitudes de 7.2 y 7.5 y epicentros frente a las costas de La Guaira y las cercanías de Catia La Mar, dejó golpeados con fuerza al centro y occidente del país y sumió a la población en un panorama de incertidumbre que sigue intacto desde aquel trágico día.
El hogar de Fernanda es la muestra del callejón sin salida que enfrentan miles de familias: viviendas en riesgo, nula respuesta del Estado y recursos insuficientes para repararlas.
A pesar de la marcación, los técnicos que evaluaron el lugar aseguraron a la comunidad que el bloque aún es habitable y no requiere demolición. Tras esa primera inspección, ninguna autoridad regresó para hacer un seguimiento de la situación.
Puertas adentro, la realidad de la enfermera es preocupante. La pared de su casa que colinda con el pasillo común muestra una profunda hendidura de más de un metro de largo, huella del momento en que los muros crujieron y se abrieron como una hoja de papel durante los temblores.
Asumir las obras de rehabilitación resulta una labor imposible para su familia. Los costos de los materiales ascienden a miles de dólares. La suma es inalcanzable, pues sobreviven con una pensión estancada y el ingreso informal de la venta de dulces criollos. Con sus entradas actuales, calcula que tendría que ahorrar al menos dos años para reunir una fracción de lo requerido.
La situación de Fernanda ejemplifica el dilema de la población en Caracas y La Guaira sobre cómo reconstruir sus hogares sin presupuesto ni auxilio estatal.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en cronica.uno — el contenido pertenece a Crónica Uno.