Gestión de la crisis sísmica: la odiosa comparación entre Colombia y Venezuela
Mientras Colombia desplegó un sistema técnico de alertas en minutos, balances locales inmediatos y presencia en el terreno, Venezuela enfrentó la catástrofe con retrasos en reportes sismológicos, inacción inicial del brazo militar y datos agregados que diluyeron la magnitud real del desastre La capacidad de respuesta de un Estado ante un desastre natural no se mide únicamente en la fuerza de sus instituciones, sino en la velocidad con la que transforma la incertidumbre en información técnica y acción en el terreno.
Con pocas semanas de diferencia, Venezuela y Colombia enfrentaron desastres de potencia equivalente: los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon la costa venezolana el 24 de junio y el sismo de 7,4 en el Chocó colombiano el 10 de agosto.
Pero la atención a estos eventos expuso dos modelos opuestos de gestión de crisis.
Por un lado, Colombia afrontó la emergencia sin sanciones económicas y con sus capacidades operativas e institucionales intactas.
Por el otro, la tragedia en suelo venezolano evidenció las costuras de una larga emergencia humanitaria compleja y el progresivo abandono de las obligaciones constitucionales del Estado para garantizar la protección ciudadana.
El reporte de los organismos sismológicos En Colombia, los organismos técnicos actuaron en cuestión de minutos.
El sismo de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), ocurrió a las 7:34 a. m.
A esa misma hora, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió su primer boletín preliminar y, siete minutos después, a las 7:41 a. m., publicó el boletín actualizado con los datos procesados.
Poco después, el director general del SGC, Julio Fierro Morales , asumió la vocería pública y confirmó mediante canales oficiales que se trataba del sismo de mayor magnitud registrado en Colombia en la última década.
Por su parte, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) tardó 4 horas y 26 minutos en publicar la información detallada sobre el doblete sísmico del pasado 24 de junio, cuando el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) promedia 20 minutos para procesar y publicar eventos fuera de su territorio.
Entonces, durante las primeras horas del desastre natural, la población dependió de este y otros institutos geológicos internacionales para conocer la magnitud y profundidad real del evento.
A la demora del reporte se sumó la ausencia de las autoridades competentes.
El general de división (G/D) Luis Alejandro Jiménez Villarruel , presidente de Funvisis, no ofreció declaraciones públicas ni balances técnicos tras el evento que dejó miles de víctimas fatales.
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