María Lourdes Afiuni, la jueza que Hugo Chávez quiso quebrar y no pudo
Maria Lourdes Afiuni (Venezuela) Después de 16 años de ensañamiento, martirio y batallas legales sin precedentes, la jueza María Lourdes Afiuni ha recuperado por fin la libertad que Hugo Chávez le arrebató.
Es una buena noticia para ella, su familia y quienes la acompañaron en una odisea personal plagada de momentos infernales que pusieron a prueba su integridad física y su salud mental.
Afiuni no salió ilesa.
Cuando fue excarcelada en 2011, después de más de un año de pesadilla en el Instituto de Orientación Femenina, en las afueras de Caracas, su cuerpo llevaba las cicatrices de un brutal asalto sexual.
Allí también intentaron quemarla viva.
Pero resistió y hoy es un símbolo de integridad profesional.
Por Boris Muñoz / elpais.com Da la impresión de que el sobreseimiento de su causa y el cierre definitivo de su caso también son buenas noticias para la justicia venezolana.
Lo son, sin duda.
Pero mientras no se hayan reparado los daños que sufrió Afiuni durante tantos años de cautiverio y privación de libertad, los venezolanos no estarán bien servidos y la justicia seguirá incompleta.
Su caso es un parteaguas.
Conviene, por eso, repasar cómo ocurrieron las cosas y cuál fue su impacto sobre la administración de justicia en Venezuela.
El 10 de diciembre de 2009, siguiendo una recomendación del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas, Afiuni otorgó libertad condicional al banquero Eligio Cedeño, quien llevaba más de tres años detenido sin sentencia.
La jueza actuó en pleno ejercicio de sus funciones, apegada a la ley y con la autonomía propia de una jueza titular.
Al día siguiente, en cadena nacional, el presidente Hugo Chávez la llamó bandida y clamó: “Pongan presa a esa sinvergüenza”, exigiendo para ella la pena máxima de 30 años y afirmando que “en tiempos de Bolívar hubiera sido fusilada”.
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