Odiados y miserables
ODIADOS tiene las mismas letras que su nombre de pila (con una “D” menos) pero la “Ley Contra el Odio“ pareciera tener un parágrafo, en minúsculos caracteres y tinta invisible, que lo libera de sujeción a ella.
Así, el prepotente líder político calificó de “miserables” a aquellos que pusieron al descubierto las maniobras obstruccionistas de quienes debieron, además de los “miserables” que tanto odia, meter también el hombro en el rescate e hicieron todo lo contrario.
Al del mazo le dio una pataleta, pues sus más odiados enemigos, que son todos los que se oponen al régimen del cual es importante figura, no tardaron en comparar la reacción de las autoridades colombianas tras el terremoto del 10 de agosto, con magnitud similar a la del 24 de junio en Venezuela.
Pues resulta que los servicios de auxilio, búsqueda y rescate de los afectados por el terremoto, ocurrido en las inmediaciones de la ciudad de Medellín, se pusieron a hacer lo que debían, con equipos aptos para remover escombros, con suficiente provisión de medicinas y alimentos y refugios apropiados para los desamparados, contando además con la ayuda del ejército y la policía colombianos, que brindaron todo su apoyo en las operaciones en lugar de obstaculizarlas, como lo visto el 24 de junio en el país vecino, cuando lo que interesó a las autoridades fue salvar las maletas llenas de dólares y otros bienes preciados, guardados todos en algunos de los edificios colapsados, según fue “vox populi” difundida por las redes sociales al mundo entero.
Pero algo peor que un terremoto ha venido destruyendo el patrimonio inmobiliario del país en lo que va del siglo.
Últimamente ha venido circulando por las mismas redes sociales una denuncia sobre el deterioro de lo que una vez fue el “Edificio Valenap” donde funcionaba “Valencia Entidad de Ahorro y Préstamo”, adscrita al Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (SNAP) que, difundido por todo el país, financió viviendas para clase media en los años de democracia.
El SNAP funcionó entre 1961 y 1990, cuando la modificación de las leyes que regían el crédito hipotecario en el país significó la muerte del sistema y de la Entidad que financió un gran número de viviendas en muchas urbanizaciones de Valencia y sus alrededores, incluida Ciudad Alianza, nombrada así por el programa “Alianza para el Progreso” promovido por J.
F.
Kennedy.
Con el colapso del SNAP, el edificio pasó a manos de un banco privado, y posteriormente cayó en manos del gobierno estadal, siendo gobernador el general Acosta Carlés.
Muchas oficinas estadales fueron mudadas al otrora Edificio Valenap, pero no se le hizo el debido mantenimiento, causando el desuso y abandono del inmueble, que espera por otro propietario que lo recupere cuando el país vuelva a ser lo que fue.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.