Terremotos profundizaron la crisis del servicio de agua
El agua nunca ha sido un recurso escaso en Venezuela. Sin embargo, para millones de ciudadanos abrir el grifo y encontrar agua potable se ha convertido desde hace años en una excepción.
La crisis del servicio de agua ha alcanzado en lo que va de 2026 sus momentos más delicados en varias regiones del país. Los terremotos del 24 de junio , por su parte, terminaron profundizando las dificultades en los estados más afectados , donde la destrucción de infraestructura y el desplazamiento de miles de personas incrementaron los riesgos sanitarios y ambientales. Además, la llegada del fenómeno meteorológico conocido como Súper Niño también amenaza con agudizar la problemática, impulsando un escenario de fuerte estrés hídrico, sequías prolongadas y temperaturas extremas que se extenderán hasta el primer bimestre de 2027.
Los sismos de magnitudes 7,5 y 7,2 dejaron más de 6.000 fallecidos, cerca de 17.000 heridos y miles de personas desplazadas -según cifras oficiales-, además de daños severos en viviendas, hospitales y servicios públicos. En localidades de La Guaira, donde numerosas familias permanecen en refugios temporales o frente a edificios inhabitables, el acceso al agua potable continúa siendo una de las principales preocupaciones humanitarias. Organizaciones como la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras (MSF) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han advertido que la interrupción del suministro y las deficiencias en saneamiento aumentan el riesgo de brotes de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y transmitidas por vectores.
Pero los terremotos solo hicieron más visible un problema en el servicio de agua que ya llevaba años agravándose.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2025 reveló que, aunque 78% de las viviendas venezolanas mantiene conexión formal a la red de tuberías , apenas 19% de la población recibe agua de manera continua todos los días . El resto depende de ciclos irregulares de distribución, camiones cisterna, pozos improvisados o almacenamiento doméstico para cubrir necesidades tan básicas como cocinar, bañarse y limpiar sus hogares.
Para los especialistas consultados por El Nacional , la raíz del problema no está en la disponibilidad del recurso hídrico, sino en el progresivo deterioro de la infraestructura, la pérdida de capacidades técnicas, la ausencia de mantenimiento y los cambios en el modelo institucional que han afectado durante décadas la operación de los sistemas de abastecimiento.
El ingeniero civil Norberto Bausson, exvicepresidente de Operaciones de Hidrocapital y actual presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica, rechazó que la crisis hídrica en el país se deba a la falta de agua.
“La gente cree que vivir al lado de un río es suficiente para que llegue agua potable a su casa. El tiempo ha demostrado que no es así. Para que el agua llegue desde un río hasta una vivienda hacen falta embalses, plantas de tratamiento, estaciones de bombeo, kilómetros de tuberías y una enorme capacidad técnica para operar todo ese sistema”, explicó.
Durante buena parte del siglo XX, recuerda, Venezuela desarrolló precisamente esa infraestructura.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.