Urge reconstruir escuelas y comunidades para un regreso a clases seguro, alerta Cecodap
Caracas. El eco de los terremotos que sacudieron la costa centro-occidental hace dos meses aún retumba en los colegios de Caracas, La Guaira y Miranda. Mientras el calendario oficial marca el 14 de septiembre como la fecha para el regreso a clases, la realidad en las zonas afectadas muestra aulas reducidas a escombros o convertidas en refugios temporales.
El Centro Comunitario de Aprendizaje(Cecodap), organización no gubernamental dedicada a defender los derechos de la infancia, advirtió que, tras la tragedia que cobró la vida de más de 600 niñas, niños y adolescentres, reabrir las puertas sin garantías de seguridad, dignidad ni apoyo emocional solo profundizaría la crisis del sistema educativo.
En la rueda de prensa realizada este martes, 25 de agosto, la organización mostró datos que dan cuenta sobre la dura situación que atraviesa la educación venezolana como consecuencia de los terremotos. Las cifras fueron recabadas en un levantamiento realizado entre el 27 de junio y el 4 de agosto en 26 centros educativos de Caracas, La Guaira y Miranda.
Del total de trabajadores de la educación y miembros directivos consultados, 27,3 % reportó daños estructurales graves con fallas en vigas, columnas y desprendimiento de techos. Adicionalmente, 65,7 % señaló deterioros leves que requieren inspección profesional para descartar riesgos mayores.
Carla Serrano, secretaria general o adjunta en la Red por los Derechos Humanos de los niños, niñas y adolescentes (Redhnna), coalición de instituciones enfocadas en la protección infantil, enfatizó en que la infraestructura escolar debe constituir un entorno de protección y no una fuente de peligro.
Serrano remarcó que la convocatoria oficial al nuevo año escolar se emitió a solo 81 días de la tragedia y sin publicar avales técnicos detallados sobre las condiciones reales de las instituciones.
La investigación también arrojó que uno de cada tres centros educativos evaluados tiene áreas clausuradas por peligro inminente. A esta realidad se suma la paralización o falla de los servicios básicos.
El informe precisa que 56,6 % de la población escolar enfrenta interrupciones en la telefonía e internet. Mientras que 43 % sufre por la falta de agua potable por tuberías, además de presentar severos problemas en el suministro de electricidad, gas para comedores y transporte.
Serrano indicó que este balance contrasta con el registro contabilizado un mes atrás por la Cecodap. Entonces, se contabilizaron 221 decesos de niños, niñas y adolescentes verificados a través de distintas fuentes.
En aquel momento, la organización también documentó un total de 1.405 menores de edad impactados por el desastre. El conteo incluye a desaparecidos y familias desplazadas que se vieron obligadas a abandonar sus hogares por encontrarse en zonas de alto riesgo.
Según la información recopilada por la organización, la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) reportó daños estructurales severos en 28 planteles, lo que afectó de forma directa a 4000 estudiantes.
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