Maestras convierten campamentos de La Guaira en escuelas carpa
En medio de los campamentos transitorios e itinerantes habilitados tras el terremoto del pasado 24 de junio, docentes guaireñas han convertido la adversidad en una oportunidad para mantener a niños y adolescentes vinculados con la educación. A través de las denominadas escuelas carpa, las maestras ofrecen clases, actividades recreativas y espacios de convivencia para menores que quedaron temporalmente sin sus escuelas y sometidos a las consecuencias de la emergencia.
Una de estas experiencias es impulsada por la docente Yasmin Urimare Ramírez, cuya escuela, Cruz Felipe Iriarte de Mare Abajo, resultó afectada por el sismo. La iniciativa comenzó, según relató, entre el 5 y el 8 de julio, cuando todavía las familias permanecían en carpas de playa y no contaban con las actuales estructuras de los campamentos.
Ramírez explicó que la idea surgió de manera espontánea, al observar las necesidades educativas de los niños que permanecían en estos espacios. Lo que comenzó con un libro, un lápiz, una borra y un cuaderno terminó convirtiéndose en una escuela carpa que actualmente atiende a 87 niños, con el apoyo de docentes, vecinos, voluntarios y personas que han realizado donaciones desde distintas partes del país.
La docente contó que el primer impulso se produjo cuando comenzó a trabajar con su nieto en la lectura. Varios niños del campamento se acercaron interesados en participar y, al intentar leer algunas lecciones, evidenciaron dificultades que llamaron su atención.
“Me leían presilábicos, niños de tercero, cuarto y quinto grado. Yo decía: guao, ¿qué pasa aquí?”, relató la maestra, quien identificó en ese momento una necesidad que iba más allá del entretenimiento: reforzar los conocimientos de los menores y ofrecerles acompañamiento pedagógico mientras permanecen fuera de sus escuelas.
La experiencia tomó otra dimensión con la llegada de una carpa equipada con televisor, ventiladores, mesas, sillas y materiales escolares, apoyo que permitió consolidar el espacio como un centro educativo. Posteriormente, un video grabado por un vecino durante una jornada de clases comenzó a circular en redes sociales y atrajo la atención de periodistas, voluntarios y colaboradores.
Desde entonces, Ramírez asegura que han llegado donaciones de diferentes regiones del país y también del exterior. Aunque los aportes son diversos, destaca que incluso materiales básicos como lápices, cuadernos o meriendas permiten mantener las actividades.
“Empezamos con 12 y ya llevo 87”, señaló la docente, quien además explicó que la carpa funciona como un centro piloto desde el cual procura llevar materiales y apoyo a otras escuelas carpa instaladas en los campamentos de La Guaira.
La iniciativa no se limita a las clases.
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