Los expertos que leen historias de vida tras las grietas que dejó el sismo
Detrás de cada fachada agrietada, de cada muro fracturado o columna resentida tras el doblete sísmico que sacudió al país el pasado 24 de junio se encuentra también el alma de un hogar: la memoria de las familias venezolanas que, tras la tragedia, cargan junto con sus grietas el temor de no saber si el lugar que los resguarda sigue siendo un refugio seguro.
Para los arquitectos e ingenieros de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras los edificios son el escenario donde pusieron sus conocimientos al servicio del otro, de un país que aún digiere la magnitud de la tragedia. La misión trasciende lo meramente técnico: no se trata solo de las estructuras. Más allá de las inspecciones, en cada lugar leen las historias que habitan entre paredes que superaron, o no, aquella sacudida de la tierra. El propósito de estos voluntarios es devolverle la calma a quienes no saben si están a salvo y, en el intento, escuchar y sostener vidas que quedaron suspendidas.
“Desde el día uno nos hicimos la pregunta de cómo colaborar con una catástrofe de esta magnitud cuando no somos médicos ni rescatistas o quizás no tenemos las herramientas para atender la emergencia. Decidimos poner al servicio nuestra profesión: arquitectos, ingenieros civiles y estudiantes de estas profesiones dimos nuestro granito de arena para brindar contención a las personas que lo necesitaban”, dice la arquitecta Ánabi Freitas.
La egresada de la Universidad Simón Bolívar (USB) es miembro de una de las brigadas de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras, creada el 28 de junio por el gobierno. Su grupo está coordinado por el ingeniero Eulices Madriz , quien organiza a 30 profesionales cada día.
“No somos sólo nosotros. Hay otras tres brigadas : una en San Bernardino, otra en Catia y hay una especial que se mueve a sitios específicos, como las escuelas. Nosotros notificamos si hay una escuela y desde el la Comisión Presidencial se envía a esa brigada porque son condiciones distintas de infraestructura a evaluar”, explica.
Héctor Bravo, ingeniero civil de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, con 15 años de experiencia, también forma parte de la brigada. En el último mes ha trabajado ininterrumpidamente con el grupo por el mismo motivo: brindar tranquilidad . “Es un compromiso con nuestro país. Sentía que era muy importante, desde nuestro gremio, aportar a la sociedad ante esta tragedia”.
Para Bravo ser parte de la comisión es un propósito y compromiso que va más allá de su intención de ayudar. Para su tesis de pregrado realizó un análisis del comportamiento de los edificios con sintomatologías y propuestas de refuerzos estructurales sismoresistentes. Sabía que tenía los conocimientos. “Nos vimos abocados a atender en primera instancia a conocidos y allegados. Luego, nos unimos a esta causa ”.
Cada día, los 30 miembros de las brigadas se encuentran a las 8:00 am en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Sus coordinadores les indican qué zona les corresponde, una decisión que toma la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad, presidida por el ingeniero Francisco Garcés.
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