El día de la garrapata, por Aglaya Kinzbruner
X: @kinzbruner El día de la garrapata es un día cualquiera, es más, podemos decir que todos los días son el día de la garrapata.
Pregúntele a los psiquiatras, que hasta se inventaron el síndrome de la garrapata.
No cualquiera puede tenerlo.
Hay que tener una cara de tabla especial y ya nos vamos a sacar de la manga un ejemplo muy particular.
Cuando, compungidos todos, luego del funeral de la reina Isabel II, en septiembre de 2022, los presentes empezaron a recomponerse en grupos todavía con cara de entierro porque justamente eso era lo que acababa de suceder, Meghan Markle se desprendió del grupo y, fresca como una lechuga, le pidió al delegado norteamericano que avisara al presidente de entonces, Joe Biden, que le diera una colita en el Air Force One para volver a Montecito, California.
Todo, por supuesto, gratis et per amore Deo.
Joe Biden, escandalizado, dijo que eso ni siquiera se iba a tomar en consideración.
Ahora los Markle se dirigen de nuevo al Reino Unido con la gran alegría de sus vecinos de Montecito, cuando quizás no de la familia real. *Lea también: ¿Elecciones sindicales con Lista Tascón-Maisanta?, por Gregorio Salazar Más inteligente y más cara de tabla que Meghan Markle es Hillary Clinton.
Siendo secretaria de Estado bajo Obama, denegó la seguridad adicional que pedía el embajador Christopher Stevens en Benghazi (Libia).
Esto le costó la vida al embajador, más tres americanos más, todos relacionados con el gobierno, Sean Smith, Tyrone Woods y Glen Doherty, asesinados por un grupo liderado por el terrorista Ahmed Mukatallah quien, justamente ahora, ha sido vuelto a sentenciar por 28 años de cárcel en Estados Unidos.
Resistieron 13 horas del 11 al 12 de septiembre de 2012 hasta sucumbir heroicamente.
Muchos lloraron.
Interpelada por negligencia por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Hillary Clinton dijo: –Llegados a este punto, ¿qué importa? (what difference does it make?)–.
A esta historia se refiere J.
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