Oswaldo Felizzola: “En energía, la física da las órdenes, no los políticos”
La crisis energética venezolana es el resultado de un prolongado proceso de deterioro técnico e institucional. El chavismo impuso la premisa de que los recursos naturales son inagotables y que la voluntad política está por encima de las leyes de la termodinámica: “Si la naturaleza se opone, haremos que nos obedezca”. El colapso del sistema eléctrico y de la producción petrolera demuestra que la física no negocia ni se doblega: la falta de mantenimiento, la desinversión sostenida y la precariedad de la infraestructura fuerzan un retorno a los fundamentos de la ingeniería, la lógica operativa y la planificación rigurosa.
El diagnóstico energético no admite interpretaciones ni maquillajes . Basta observar el flujo de electrones, marcado por constantes apagones, y la reducida capacidad operativa de los pozos . La actividad quedó atascada en un cuello de botella donde convergen la ineptitud, la corrupción y la inacción propias del modelo soviético .
Después de los sucesos del 3 de enero de 2026, que disminuyeron el poder represor, y de los terremotos del 24 de junio , que evidenciaron la inoperancia gubernamental, la sociedad venezolana ha avanzado en su deslinde de un Estado inoperante. Las dinámicas de supervivencia, tanto en el aparato productivo como en la cotidianidad ciudadana, desplazaron la retórica ideológica. Quedó al descubierto que la recuperación económica y social exige rescatar la capacidad técnica que alguna vez definió a la nación.
El ingeniero mecánico Oswaldo Felizzola (egresado de la Universidad Simón Bolívar, con maestría en Administración en el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA) dedicó una década —entre 2005 y 2015— a la ejecución de proyectos de ingeniería, procura y construcción en la firma Isiven, pieza clave en la infraestructura energética nacional. Desde 2021 coordina el Centro Internacional de Energía y Ambiente (CIEA) del IESA, espacio desde donde investiga la planificación y la transición del sector en Venezuela.
En el actual escenario venezolano, el petróleo, el gas, la electricidad y las fuentes renovables deben articularse dentro de una política energética integral . Los ingresos petroleros financiarían parte de la transición, mientras que el gas y las energías renovables contribuirían a reducir la intensidad de carbono y a reconstruir el sistema eléctrico interno .
“La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reporta que van tres meses consecutivos —mayo, junio y julio— en los que la producción petrolera venezolana aumenta apenas entre 5.000 y 10.000 barriles diarios. La extracción se mantiene estancada en 1,17 millones de barriles diarios. El nudo crítico es eléctrico: el país no dispone de suficiente electricidad para producir más crudo.
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