Cerebros en miniatura: cultivaron organoides durante seis años y revelaron cómo conservan su memoria celular
Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard , Estados Unidos, creó organoides cerebrales —pequeños modelos de cerebro tridimensionales cultivados en laboratorio— capaces de registrar el paso del tiempo y conservar una memoria celular de su edad de desarrollo.
Este avance abre una vía para estudiar etapas posnatales del cerebro humano que hasta ahora resultaban casi inaccesibles porque ese órgano tarda cerca de 20 años en madurar y se desarrolla dentro del cráneo .
Los experimentos siguieron a estos modelos durante casi seis años , el período más largo documentado hasta ahora para organoides cerebrales.
Muchos trabajos anteriores con estos sistemas se limitaban a unas pocas semanas o meses.
El estudio , publicado en Nature, describe dos avances centrales: la duración del cultivo y la capacidad funcional de estas estructuras derivadas de células madre.
Los investigadores comprobaron que podían detectar el transcurso del tiempo de desarrollo y recuperar esa información más tarde.
El cerebro humano está compuesto por 86 mil millones de neuronas y billones de conexiones.
Esa maquinaria biológica, formada por impulsos eléctricos y señales químicas dentro de una masa de grasa, proteínas y agua de alrededor de 1,4 kg, presenta una dificultad experimental adicional: su maduración es mucho más lenta que la de la mayoría de las especies.
Los organoides mostraron señales de maduración comparables a las del cerebro real Para analizar la maduración de decenas de organoides, el equipo utilizó mediciones genéticas, técnicas de imagen y registros electrofisiológicos.
La investigación señaló que, de forma decisiva, recurrieron a marcadores de ADN como relojes epigenéticos para demostrar que las muestras cultivadas maduraban de manera similar a los cerebros reales.
No todos los tipos celulares sobrevivieron con la misma eficacia dentro de los organoides.
Aun así, la mayoría de las grandes familias celulares exhibió una maduración molecular sostenida durante todo el experimento, en concordancia con procesos observados dentro del organismo.
Entre las células que emergieron durante ese desarrollo aparecieron los astrocitos , de forma estrellada, que ayudan a sostener y mantener la barrera hematoencefálica .
También surgieron oligodendrocitos , responsables de generar la vaina grasa de mielina que aísla las fibras nerviosas.
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