El mercado global de bonos está en crisis
Wall Street continúa navegando cerca de máximos históricos , aunque por debajo de esa fortaleza aparente empiezan a convivir dinámicas bastante más complejas.
La señal más importante sigue viniendo del mercado de bonos , donde el aumento de yields durante el año estuvo impulsado en buena medida por tasas reales más altas .
Parte de ese movimiento puede justificarse por crecimiento, especialmente después de PMIs, que siguen mostrando una economía resistente , pero otra parte parece responder a algo bastante menos benigno: una prima creciente por riesgo fiscal y sistémico .
En Estados Unidos, déficits persistentes, acumulación de deuda y necesidades enormes de financiamiento están obligando al mercado a cobrar cada vez más para absorber duration , convirtiendo un problema originalmente monetario en uno crecientemente fiscal.
La última reunión de la Fed reforzó esta divergencia.
La suba de 25 bps confirmó la presión sobre el tramo corto, pero los dot plots mostraron un sendero hacia 2028 menos agresivo que el que estaba incorporado en los precios.
La Fed terminó siendo hawkish en términos absolutos, pero relativamente dovish frente a las expectativas del mercado, abriendo la posibilidad de una política monetaria bastante neutral durante los próximos dos años.
El verdadero desafío está mucho más lejos en la curva.
La Fed puede manejar la corta con la tasa de referencia, pero tiene escaso control sobre una 30yr yield que empieza a tradear riesgo fiscal, oferta creciente de deuda y prima geopolítica .
En este punto la distinción es fundamental: subir o bajar la tasa de referencia puede modificar rápidamente las condiciones financieras en el extremo corto, pero difícilmente pueda solucionar un mercado que empieza a exigir mayor compensación para financiar déficits estructurales durante décadas.
Sin disciplina fiscal o una reducción importante de las tensiones globales que permita comprimir petróleo y riesgo, resulta difícil imaginar una descompresión permanente del long end sin recurrir eventualmente a instrumentos mucho más agresivos como QE o YCC.
Por supuesto, después de movimientos tan violentos podemos observar rallies importantes en Treasuries, pero una corrección técnica no necesariamente modifica el problema estructural que está detrás del aumento de las tasas largas.
Esta dinámica también está redefiniendo la carrera reflacionaria .
El petróleo continúa moviéndose con enorme violencia dentro de un rango de u$s 90 a u$s 105 y los commodities agrícolas permanecen firmes frente a las restricciones de oferta derivadas del cierre del estrecho de Hormuz, mientras oro y plata sufren frente a tasas reales elevadas.
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