Fuerza, resistencia y bienestar: los beneficios del boxeo van más allá del ring, según un experto
El boxeo gana espacio fuera del circuito competitivo y se consolida como una alternativa de entrenamiento integral que combina trabajo cardiovascular, fuerza, coordinación y descarga del estrés.
La disciplina, históricamente asociada al alto rendimiento y al combate profesional, amplía su alcance con propuestas orientadas a principiantes, mujeres, niños y personas que buscan mejorar su condición física.
El entrenador de boxeo español Javier Pardo , responsable de equipos de competición, sostuvo en declaraciones citadas por Cuídate Plus que ese crecimiento responde al interés por actividades que exigen al cuerpo en su totalidad y permiten cortar con la rutina diaria.
Un estudio científico publicado en la revista científica Sport Basel refuerza parte de ese panorama.
El trabajo señaló que un programa de seis semanas logró reducir la presión arterial y mejorar la función vascular en adultos jóvenes con presión elevada o hipertensión en estadio 1, sin registrar efectos cardiovasculares adversos.
Un deporte que exige al cuerpo completo Uno de los rasgos más valorados de esta disciplina está en su capacidad para involucrar múltiples grupos musculares en una misma sesión.
Según Javier Pardo, la práctica mejora la capacidad cardiovascular, la coordinación, los reflejos, el equilibrio y la resistencia.
El entrenador español también afirmó que reduce considerablemente el porcentaje de grasa corporal y favorece un físico más definido y con mayor masa muscular , a partir de un trabajo basado en fuerza funcional y potencia.
Detalló que el esfuerzo no se concentra en una sola zona.
Precisó que en cada entrenamiento intervienen el core , el tren inferior y el tren superior, con una combinación de movimientos que eleva el gasto energético y favorece la tonificación muscular.
Ese enfoque aparece respaldado por otro trabajo difundido sobre mujeres sedentarias.
La investigación detectó mejoras en fuerza, agilidad y masa muscular tras ocho semanas de entrenamiento sin contacto.
En relación con la demanda física de esta práctica, Pardo indicó que una sesión intensa de entre 60 y 90 minutos puede implicar un gasto de 600 a 1.000 calorías , aunque la cifra varía según la intensidad del ejercicio y el peso corporal de cada persona.
Beneficios mentales y práctica adaptada El crecimiento de esta disciplina no se limita al plano físico.
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