Filosofía, Odiseo y la virtud en la inteligencia artificial
La Inteligencia Artificial genera incertidumbre económica, laboral y educativa.
Pero hay un dato paradójico: mientras amenaza ciertos empleos, rescata a la filosofía de su histórica precariedad .
Empresas como DeepMind, Anthropic y OpenAI contratan masivamente a filósofos para diseñar “constituciones éticas” que controlen modelos de Inteligencia Artificial (IA).
The Economist señala en una nota reciente que los filósofos tienen una tasa de desempleo del 5% frente al 7% de ingenieros informáticos. ¿Qué rol puede tener la filosofía en las nuevas tecnologías? Las tres éticas y la IA En ética se suelen distinguir dos marcos.
El deontológico (Kant) impone reglas absolutas, por ejemplo no mentir, no coaccionar, respetar la dignidad.
El consecuencialista (utilitarista) sopesa costos y beneficios para maximizar resultados.
Anthropic ha incorporado a Kant y la Declaración de Derechos Humanos en la “constitución” de Claude, mientras que OpenAI y Google diseñan sistemas consecuencialistas que buscan “beneficios que superen significativamente los riesgos previsibles” .
Pero existe un tercer marco que escapa a todo algoritmo: la ética fundada en el carácter .
No aplica reglas universales ni calcula consecuencias óptimas, sino que busca desarrollar virtudes como la prudencia, la compasión o el coraje.
Las virtudes son esenciales para enfrentar situaciones dilemáticas .
Imaginemos una conversación difícil con un hijo donde la honestidad absoluta sería cruel, pero la mentira deshonesta.
La virtud está en manejar la situación con equilibrio contextual entre ambos extremos.
Darwin entendió el marco de la virtud en 1838 cuando escribió una famosa lista de pros (“compañía, alguien con quien conversar”) y contras (“menos tiempo para investigaciones”) del casamiento.
Pese a su intención de usar la matemática racional, pronto cayó en la cuenta de que el matrimonio no es un cálculo factible, porque sus consecuencias son radicalmente inciertas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.