Del caso Umińska al celador de Olot: Crímenes compasivos y ángeles de la muerte
Todos sabemos que matar está mal, pero ¿y matar por piedad? La sociedad general rechaza el homicidio como concepto, aunque existen circunstancias que varían la consideración.
Desde casos de defensa propia hasta las penas de muerte.
Stanislawa Umińska era una joven actriz de origen polaco.
Mantenía una relación sentimental con el escritor Jan Żyznowski.
Se amaban profundamente.
En julio de 1924, ella lo mató de un disparo en París .
Durante el juicio por homicidio, Stanislawa explicó al jurado que Jan no aguantaba más.
Entre sollozos, contó que su amado padecía cáncer y tuberculosis, llevaba tiempo suplicándole que le ayudara porque no podía soportar más esa vida .
El suceso conmocionó al país.
Ante el juez, el médico de Jan confirmó que la actriz solo había acelerado lo que, irremediablemente, ocurriría unos días más tarde.
Todo el entorno de Jan confirmó que rogaba, imploraba desesperadamente que alguien le ayudara a terminar con el sufrimiento.
El dolor era demasiado insoportable.
El fiscal se armó con el “no existe el derecho a matar” , pero la justicia francesa decidió creer, comprender y absolver a Stanislawa.
Empezó a conocerse el término "crimen caritativo".
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