Suecia se adentra en la cueva más misteriosa de Rusia y encuentra una especie extinta desconocida para la ciencia
Un conjunto de diminutos restos óseos recuperados en la cueva de Denisova, en Siberia , ha permitido a investigadores de la Universidad de Estocolmo reconstruir mediante ADN antiguo parte de la fauna que habitó las montañas de Altái durante el Pleistoceno.
El trabajo, publicado en la revista científica Current Biology , se ha centrado en fragmentos pertenecientes a bovinos y vuelve a demostrar el valor de este yacimiento, conocido hasta ahora principalmente por sus restos de humanos arcaicos .
Los científicos aplicaron técnicas genéticas a decenas de huesos demasiado pequeños o incompletos para ser identificados por su forma.
El resultado fue inesperado: entre el material aparecieron al menos 20 genomas correspondientes a un bovino extinto desconocido para la ciencia .
El equipo lo ha denominado provisionalmente yak X y ha determinado que estaba estrechamente emparentado con los yaks actuales que viven en el Himalaya y la meseta tibetana.
Encuentran en Taiwán un fémur y una tibia de un denisovano gigante de hace 45.000 años (y da un vuelco a las teorías sobre la evolución humana) J.
García González El hallazgo de dos fósiles a 60 metros bajo el mar en Taiwán revela que los denisovanos alcanzaban los 190 centímetros de altura, transformando de forma radical las teorías sobre la evolución humana La identificación resulta especialmente relevante por las características de la cueva de Denisova.
El yacimiento conserva más de 250.000 fragmentos óseos pertenecientes a distintos animales y grupos humanos prehistóricos .
Cerca del 95% de esos restos son tan pequeños que no pueden clasificarse mediante criterios anatómicos convencionales, lo que obliga a recurrir al análisis de ADN para conocer qué especies dejaron allí sus huesos durante cientos de miles de años.
Una rama separada hace 400.000 años El estudio genético indica que el yak X comenzó a separarse evolutivamente de los yaks modernos hace unos 400.000 años y que ambas ramas quedaron completamente diferenciadas aproximadamente 150.000 años después.
Love Dalén , investigador de la Universidad de Estocolmo, explicó a IFLScience que, por su cercanía evolutiva, es razonable pensar que los dos animales pudieron presentar un aspecto parecido , aunque advierte de que una divergencia relativamente reciente no garantiza necesariamente una apariencia similar.
La mayoría de los fragmentos de hueso encontrados en Denisova son tan pequeños que no es posible determinar a qué especie pertenecen (Maxim Kozlikin) “Dado que es una especie hermana del yak del Himalaya y que compartieron un ancestro común hace solo 400.000 años , es razonable asumir que tenían un aspecto parecido.
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