Las importaciones chinas a España se disparan un 30% en pleno choque comercial con EE.UU.
La guerra comercial desatada por los EE.UU. contra virtualmente todos sus socios comerciales y especialmente China en los casi dos años que llevamos del segundo mandato de Donald Trump, una estrategia que ha forzado a Pekín a buscar nuevos destinos para sus exportaciones, está impulsando también un cambio en el equilibrio comercial de nuestro país, que cada vez comercia más con el gigante asiático mientras su relación con el aliado americano se estanca.
Así lo avalan los últimos datos de comercio exterior publicados por el Ministerio de Economía, pues entre enero y junio de 2024 y el mismo período de este año, las importaciones desde China crecieron un 30%, desbancando a Alemania como nuestro primer proveedor, mientras las compras a los EE.UU. avanzaron apenas un 6%.
Hasta el sexto mes de este año, los puertos españoles vieron llegar bienes 'made in China' por valor de 26.600 millones de euros , dato que comparado con el de enero-junio de 2025, supone un alza del 10%.
Las compras a Alemania, por su parte, fueron de 26.017 millones, un 2,8% más en términos interanuales; y a EE.UU., de 15.337 millones, un 3,2% menos.
En el caso del aliado transatlántico, este desplome en importaciones va unido a un retroceso en exportaciones, que cayeron hasta los 8.639 millones de euros, un 1,3% menos en la comparación interanual, en un declive que cabe achacar al arancel base del 15% que Washington aplica a las empresas de toda la Unión Europea desde agosto de 2025.
EE.UU. ya no es el aliado fiel y esto lo está aprovechando el régimen comunista.
Bien es cierto que desde inicios de siglo las compras de productos de ese país por parte de empresas españolas no han dejado de crecer, pero después de la pandemia de Covid-19 hubo un salto cualitativo, pues entre enero y junio de 2022 se dispararon hasta alcanzar un valor de 23.498 millones de euros, cuando hasta entonces nunca habían superado los 16.000 millones en una primera mitad de año.
Precisamente, en 2022 fue la primera vez que el gigante asiático desbancó a Alemania como primer vendedor en España, circunstancia que se ha vuelto a repetir en este primer semestre de 2026.
Lo cierto es que, en esta búsqueda de nuevos clientes por parte de Pekín, España juega un papel clave como cabeza de puente para su entrada en Europa, todo ello con la aparente aquiescencia del Ejecutivo español.
En los últimos dos años, el Gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado a las claras su voluntad de acercamiento al ejecutivo de Xi Jinping con tres viajes oficiales a China por parte del presidente y la firma de un sinfín de pactos, protocolos y memorandos de entendimiento -sobre todo, en materia agrícola-, aún a costa del enfado con Washington.
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