Salmones 'colocados' con cocaína y helechos hasta arriba de cafeína: la resaca que paga la naturaleza
Un grupo de jóvenes salmones atraviesa las frías aguas del lago Vättern, en Suecia.
Deberían seguir un patrón relativamente predecible: desplazarse, alimentarse y evitar depredadores.
Pero un centenar de ellos empieza a comportarse de forma extraña: nadan más lejos, más rápido y son más arriesgados.
No están enfermos.
Tampoco han sido atacados por un parásito que los convierta en 'zombies'.
Es que llevan cocaína en el organismo.
Y no es que un cargamento ilegal haya caído de forma accidental en el lago.
Estos peces son, en realidad, los sujetos de un experimento pionero que trata de entender cómo les afecta la cocaína que llega cada vez en mayor cantidad a los ríos, procedente de nuestra propia orina.
Porque sí: cuando una persona consume drogas, su organismo las metaboliza, aunque no por completo.
Una pequeña parte de esas sustancias, ínfima para nosotros, se excreta y acaba en el inodoro para, finalmente, alcanzar los sistemas acuáticos.
Se trata de un problema creciente que, aunque no tiene consecuencias directas para los seres humanos, puede marcar la diferencia entre la supervivencia y la extinción de determinadas especies, como demuestran cada vez más estudios científicos. «La idea de que la cocaína afecte a los peces puede parecer sorprendente, pero la realidad es que la vida silvestre ya está expuesta a una amplia gama de drogas humanas a diario», explica Marcus Michelangeli, coautor del estudio publicado recientemente en ' Current Biology ', y donde se recogen los resultados del experimento.
Del trabajo, el primero realizado con animales en medio natural, se desprende que los salmones expuestos a benzoilecgonina –el principal metabolito de la cocaína; es decir, el compuesto activo que produce nuestro cuerpo tras el consumo de esta droga– llegaron a nadar hasta 1,9 veces más distancia por semana y a dispersarse hasta 12,3 kilómetros más que los ejemplares no expuestos.No es el único, solo el último.
Una investigación anterior publicada en ' Enviromental Pollution ' mostró que la cocaína y la metanfetamina producen hiperactividad y afecta a la reproducción de pequeños crustáceos como Daphnia magna .
Tampoco la cocaína es la única droga que afecta a los animales: otro estudio en ' Aquatic Toxicology ' observó que la ketamina y la metanfetamina modifican el desarrollo y los patrones de movimiento del pez medaka.
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