La vendimia española y francesa: unidas por el clima, separadas por las condiciones laborales
El sector del vino en España lleva un tiempo con los pantalones del revés .
El consumo no crece, y tampoco consigue sintonizar con un público más joven pese a que llevan años intentándolo.
Por si no fuera suficiente, ahora se enfrentan además al clima por las altas temperaturas que provoca cambios en la vendimia.
A todo esto se suma que uno de los mercados de gran competencia, Francia, mantiene su atractivo en materia laboral con el impacto que eso puede generar.Sobre la parte más dura en el sector del vino, la vendimia, las condiciones laborales siguen empujando a miles de trabajadores españoles a cruzar los Pirineos para participar en la campaña francesa.El país vecino por el norte mantiene un atractivo difícil de igualar para los vendimiadores españoles.
Los principales sindicatos españoles, CC.OO. y UGT, calculan que alrededor de 12.000-15.000 trabajadores españoles se desplazarán este año al país vecino para participar en la campaña.El aliciente que sigue teniendo Francia en materia de vendimia en contraposición con nuestro país se explica porque en buena parte de las regiones vitivinícolas españolas los trabajadores todavía se ajustan a convenios provinciales y, en muchos casos, al entorno del salario mínimo.
En el país galo, sin embargo, se establece para 2026 un salario mínimo de unos 12,32 euros brutos por hora.
El salario mensual ronda los 2.156 euros brutos.No obstante, es complejo hacer comparaciones directas puesto que en España no existe un salario único para toda la vendimia.
Las remuneraciones dependen del convenio provincial, la categoría profesional, la jornada y el tipo de contratación.15.000 Trabajadores Se espera que se desplacen a Francia entre 12.000 y 15.000 jornaleros, una cifra que ha caído en los últimos años, pero que todavía representa un importante volumenLa diferencia se hace más relevante cuando entran en juego las horas extra.
En Francia, la jornada ordinaria se sitúa en 35 horas semanales.
La jornada por encima de ese límite y hasta las 43 horas se remuneran con un incremento del 25%, mientras que las que superan esa cifra pueden alcanzar una mejora del 50%.A ello se suma un elemento determinante para quienes se desplazan: el alojamiento y el transporte corren a cargo del empresario en la campaña francesa, mientras que esta cobertura no constituye una condición generalizada en España.
Para los sindicatos, esa diferencia hace que, después de unas semanas de trabajo, la cantidad que el temporero consigue ahorrar sea considerablemente mayor.UGT defiende que son precisamente los mejores salarios y las condiciones laborales las que explican que los trabajadores españoles sigan prefiriendo Francia.
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