Qué dice la ciencia para desmontar los diez mitos de la longevidad
Los hábitos que una persona tenga a los 30 años, 40 o 50 determinarán cómo será su envejecimiento a los 70.
Al menos, así lo considera Manuel J.
Castillo, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL) , quien aseguró durante la presentación de la nueva guía 'Longevidad saludable: cómo cuidar hoy la salud que necesitarás mañana', de Arkopharma, la importancia de tenerlo en cuenta «porque el reto ya no sólo es vivir más, sino hacerlo con mayor energía, autonomía y calidad de vida.
Es decir, -advirtió- el envejecimiento no empieza de un día a otro cuando se cumplen los 60, y depende de muchos factores».
Y es que matizó que hay mucha confusión respecto a cómo cumplir años de manera saludable. «Destacaría hasta diez mitos, pero uno de los que más daño hacen es pensar que el envejecimiento es algo inevitable, y que por tanto no podemos hacer nada, pero tampoco es cierto lo contrario, que el envejecimiento es algo evitable y que, por tanto, podemos hacer algo para detenerlo.
Ninguna de las dos afirmaciones es cierta.
La única verdad sobre el envejecimiento es que es influenciable, tanto para bien como para mal.
Hacer ejercicio y fortalecer el músculo mejora la salud física o mental, pero si me excedo a la hora de hacer deporte perjudico la salud y no tengo ese efecto positivo en el organismo».
Castillo destacó, además, que la genética influye en la longevidad, «pero no nos equivoquemos -aseguró-, depende de la herencia de nuestros antecesores y tiene un peso en torno al 20%, incluso en los casos más favorables no supera el 50-60%.
El resto depende de estilo de vida y entorno ».
Para ahondar en su explicación puso el símil del ahorro económico. «Si una persona recibe un 100% de herencia genética, lo que equivaldría a muchos millones de euros, pero se los gasta casi todos porque no los mantiene ni ahorra, como en el caso de los genes (a través de sedentarismo, comer y dormir mal...), al final de la vida habrá desperdiciado la oportunidad de envejecer de forma saludable.
Es decir, se tenga una herencia genética buena o mala, hay que esforzarse igualmente en mantener hábitos saludables».
Y es que, tal y como apuntó, a partir de los 20 años, que es cuando el organismo se supone que está en su máximo esplendor, el cuerpo pierde un 10% de sus células cada año porque se agotan por un uso excesivo, envejecen, tienen falta de estímulo o enferman. «Hasta que no se pierde el 80%, esa falta no da la cara .
Por ello, es importantísimo cuidarse y mantener hábitos.
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