Una semana entrenando en Bangtao, el gimnasio de MMA más popular del mundo
Jamás pensó uno que lanzaría un puñetazo en nombre del periodismo.
No digamos ya recibirlo.
Pero heme aquí, tentando torpe a mi contrincante en busca de un hueco cuando, antes de que pueda darme cuenta, un guante de cuero impacta contra mi nariz.
Podría decir que la encomienda profesional alivia el escozor, aunque estaría mintiendo.
Me encuentro en Bangtao , uno de los gimnasios de artes marciales mixtas (MMA) más prestigiosos del mundo, a donde he acudido para experimentar las rutinas, rigores y placeres de un campamento de entrenamiento, con el propósito de entender por qué cada vez más personas dedican sus vacaciones, o sus vidas, a golpear y ser golpeadas. ¿Por qué las MMA se han convertido en un fenómeno global y qué implicaciones tiene su auge para la sociedad en general? No hay mejor lugar al que acudir en busca de respuestas que Tailandia, patria del muay thai, el «arte de las ocho extremidades» ejecutado mediante puños, codos, rodillas y espinillas.Este deporte está profundamente arraigado en la identidad cultural del país asiático.
Su tradición se remonta al siglo VII , de acuerdo a la historiografía oficial elaborada por el Instituto del Arte del Muay Thai, dependiente del ministerio de Turismo y Deportes.
El folclore nacional está repleto de leyendas como la del rey Suriyenthrathibodi, quien a principios del siglo XVIII gustaba de competir enmascarado entre la plebe.Pero el muay thai –como todo en la vida– acabó identificado por oposición.
El primer uso del término data de 1913, para diferenciarlo del boxeo internacional que el prestigioso colegio Suankularb Wittayalai de Bangkok acababa de introducir en su plan de estudios.Así, lo que comenzó como un método de combate militar acabó por adoptar forma codificada: técnicas, escuelas, estilos .
El muay thai pronto incorporó asaltos cronometrados, categorías de peso, reglamentos homogéneos y grandes estadios como el Rajadamnern o el Lumpinee para conformar una competición moderna.
El turismo de masas proyectó su fama más allá de Tailandia, y cuando las MMA irrumpieron a escala mundial ya era considerado la disciplina de golpeo esencial.
De guerra a arte.Capital marcialEste proceso secular preparó el terreno para que Phuket , una paradisiaca isla del tamaño de Ibiza, se convirtiera en un centro de peregrinaje entre los estudiosos de las artes marciales.
El impulso decisivo llegaría con Tiger Muay Thai , un emblemático gimnasio todavía operativo, y en concreto su programa de becas para atraer talento internacional.
Uno de los primeros en llegar fue George Hickman.«En 2014 hice las pruebas y conseguí una plaza», rememora.
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