El jefe de la NASA muestra una misteriosa imagen del que puede ser su próximo avión experimental
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, mantuvo una charla informal durante el All-In Summit celebrado recientemente, con los presentadores del podcast del evento justo después de su ponencia: Una nueva era para la NASA y la exploración espacial estadounidense.
Uno de los entrevistadores le señaló algo que había visto minutos antes en pantalla: una diapositiva titulada "Reconstruyendo nuestra cartera de aviones X", con la imagen de una aeronave oscura emergiendo de las nubes cuya silueta, vista de frente, se parecía sospechosamente al icónico SR-71 Blackbird.
"Mostraste una foto del Blackbird ahí arriba", le dijo el entrevistador.
Isaacman no lo confirmó ni lo negó.
Se limitó a responder: "¿Seguro que eso es un Blackbird?".
Ante la insistencia, tampoco aclaró nada: solo repitió que la NASA "vuelve al negocio de volar alto y rápido otra vez".
El intercambio, breve y deliberadamente ambiguo, disparó las especulaciones entre quienes siguen de cerca los programas de vuelo experimental de la agencia, aunque una imagen promocional no siempre acaba convirtiéndose en un diseño real.
EEUU da luz verde al primer exoesqueleto que devuelve la movilidad a personas con lesión medular Omar Kardoudi Eve es un exoesqueleto que permite a personas con lesión medular ponerse de pie y caminar sin necesidad de muletas ni andador, dejando las manos libres para actividades cotidianas Volver a volar alto y rápido Esa imagen sirvió para que Isaacman explicara que buena parte de los avances aeronáuticos que hoy se ven en aviación militar y civil, desde el sistema fly-by-wire hasta la vectorización de empuje en cazas como el F-22, nacieron de investigación financiada por la NASA.
Isaacman quiere cambiar este enfoque.
Durante años, dijo, la agencia se ha visto "forzada a gastar su presupuesto de aeronáutica en subsidiar esfuerzos de alto nivel de madurez tecnológica de grandes contratistas", como sacarle un 3 % más de eficiencia a un motor de 40 años.
"Quiero volver a los diseños radicales de fuselajes y motores, como siempre se supuso que debíamos hacer", explicó.
Ese giro hacia lo radical no es solo retórica de presentación.
En una directiva de mayo de 2026, Isaacman ya había pedido revisar las inversiones en aeronáutica de la NASA, incluyendo nuevos aviones X y diseños de motores y fuselajes más ambiciosos para uso civil, comercial o de seguridad nacional, y evitar financiar trabajos que la propia industria tiene incentivos de sobra para asumir por su cuenta.
El programa que mejor ilustra esta línea, por ahora, es el X-59 QueSST , desarrollado con Lockheed Martin Skunk Works.
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