Hasta aquí hemos llegado
No es quejarse por quejarse.
Ojalá fuera eso.
No estamos en uno de esos días en los que una jugada gris te la pitan en contra o no la consideran a tu favor.
Ni siquiera se trata de la habitual falta de criterio en unos campos u otros, donde las provocaciones se interpretan según el color de la camiseta, con cierta tendencia daltónica en el reparto de tarjetas.
Es algo peor.
Mucho peor.
Lo sucedido en el estadio de la Cartuja el sábado fue escandaloso.
Lo del Bernabéu el domingo, simplemente indecente.
Ya no es que existan reglas para los dos equipos grandes en comparación con el resto de los mortales.
Es que su reglamento a medida, encima, viene acompañado por primera vez de la colaboración de la propia realización televisiva, donde es LaLiga, la organizadora del torneo, quien la produce y la envía a los medios que la distribuyen.
Es decir, que si la clarísima y sangrante roja a Arda Güler, en mitad de un estadio cinco estrellas, con cámaras en cada centímetro para que la mitad del país no se pierda los gestos chulescos de Mbappé por anotar un penalti también inventado, hay que verla desde 30 metros por un error en la realización, estamos hablando de ocultar pruebas.
De esconderlas y ofrecerlas de forma opaca para disculpar un error arbitral.
Incluso a lo lejos se ve cómo el turco golpea dos veces a Peque.
Una a la altura del cuello o la barbilla.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.