La recuperación total de los montes de la Sierra Oeste tras los incendios se extenderá una década
Tras varios días agónicos, el pasado 4 de agosto la Comunidad de Madrid dio por controlado y en fase de extinción el fuego que comenzó a arrasar la Sierra Oeste a finales de julio y cuya gravedad llevó al Ministerio del Interior a declarar emergencia de interés nacional .
Las llamas del que se trata, según afirmó la presidenta autonómica,Isabel Díaz Ayuso, del mayor incendio de la historia de la región obligaron a evacuar y a confinar a 50.000 madrileños, destruyeron un centenar de viviendas de primera residencia y calcinaron en poco más de una semana lo que tardará años en recuperarse.
Tras las primeras medidas que el Gobierno regional puso en marcha para hacer frente a la emergencia con el fuego aún activo, la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior da ahora un nuevo paso adelante en la recuperación de los montes afectados por esta catástrofe natural.
Ha presentado un Plan de Restauración Forestal de la Sierra Oeste, una iniciativa avalada por la comunidad científica que conllevará una inversión de casi 25 millones de euros entre 2026 y 2027, pero también un esfuerzo presupuestario y técnico que se desarrollará hasta los próximos 10 años, que es el plazo evaluado por el Gobierno regional para que la zona sea «recuperada totalmente», ha explicado el consejero del ramo, Carlos Novillo.Las actuaciones se ejecutarán en tres fases, de las que este año se invertirán 5,53 millones y el próximo 19,2 millones, que ya han sido incorporados al proyecto presupuestario.
Los trabajos de la primera de ellas se extenderán durante un año, con el objetivo de garantizar la seguridad de las personas y las infraestructuras , la supervivencia de animales, la retirada selectiva de los árboles y el mantenimiento de cauces y embalses, además del cuidado de los suelos.
Y desde el primer momento, esta consejería, junto con la de Presidencia, trabajaron para atender las primeras necesidades sociales y habitacionales de los afectados, así como los daños estructurales que afectaban no solo a viviendas, naves o fincas agrícolas, sino también al arbolado inestable.
Estas labores supusieron la movilización de los arquitectos de la Dirección General de Urbanismo y los servicios municipales para atender las viviendas de las zonas afectas; y a agentes forestales y técnicos de biodiversidad en el análisis del arbolado forestal y urbano.La segunda fase tendrá una duración de uno a cinco años y las labores que contempla irán destinadas a priorizar la regeneración natural del arbolado y a la evolución de las poblaciones de insectos de la zona afectada. «Lo que nos marcan los expertos es primero priorizar la seguridad.
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