La temporada alta de la sostenibilidad se instala en el diseño hotelero español
La búsqueda de la sostenibilidad está hoy cada vez más presente el el diseño y posterior construcción de los hoteles.
Una sostenibilidad entendida de una manera amplia, en la que se tiene en cuenta la parte ambiental y energética pero al mismo tiempo la material, económica, paisajística y social.
El diseño puede contribuir a utilizar menos recursos, a prolongar la vida útil de los edificios y sus materiales, a facilitar su mantenimiento, reparación, transformación o reutilización y a reducir los residuos. «Un proyecto sostenible debería consumir responsablemente los recursos y, al mismo tiempo, ser capaz de pertenecer al lugar», afirman Gema Alfaro y Emili Manrique, fundadores Alfaro-Manrique Atelier.Durante años el desarrollo hotelero estuvo asociado a construir más y construir nuevo. «Hoy, especialmente en destinos maduros como España, una parte fundamental del reto está en transformar mejor lo que ya tenemos , no hay nada más sostenible que recuperar lo existente y más con una planta hotelera tan madura como la nuestra», ponen en valor desde este estudio. «Tenemos un enorme patrimonio hotelero que necesita actualizarse.
Reposicionar no debería significar borrar y empezar de nuevo, sino saber qué conservar, qué transformar y qué añadir.
Esa capacidad de discernimiento también es buen diseño», aclaran los arquitectos.
Un hotel contemporáneo puede tener una identidad potente y pertenecer profundamente a un lugar. «Para conseguirlo hay que empezar investigando y conociendo la memoria y el lugar antes de proyectar: «entender el entorno, la topografía, el clima, la vegetación, la luz, los materiales, la arquitectura y también la cultura y la forma de vivir de ese territorio», explican los fundadores del estudio. «Para nosotros, esa relación con el paisaje y la identidad también forma parte de la sostenibilidad», matizan.Entre sus trabajos está el diseño de la reforma de One Shot Buenavista, hotel que abrió en Santa Eulària (Ibiza) en 1933, con un jardín extraordinario que formaba parte de la memoria y la identidad del lugar. «Buenavista resume muy bien cómo entendemos la sostenibilidad: conservar no significa congelar ni renunciar a transformar», subrayan los arquitectos.
Significa reconocer qué merece permanecer y utilizarlo como punto de partida para crear algo nuevo. «La memoria, el paisaje y la identidad pueden ser una extraordinaria materia prima para el diseño contemporáneo», puntualizan.
Recuerdan, además, que una arquitectura capaz de adaptarse y envejecer bien es, en sí misma, una forma de economía circular.Tal y como expone la arquitecta Adriana Sans, «la arquitectura sostenible siempre ha estado presente en al arquitectura vernácula.
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