El 'Google Maps' del Imperio romano derriba el mito: 300.000 km de vías demuestran que no todos los caminos llevaban a Roma
Un nuevo análisis del mapa digital más completo de las calzadas romanas está obligando a revisar algunas de las ideas más repetidas sobre la ingeniería del Imperio romano.
El estudio, publicado en Nature Communications y basado en la plataforma Itiner-e , examina cerca de 300.000 km de vías romanas distribuidas por Europa, el norte de África y Oriente Próximo para reconstruir cómo funcionaba realmente aquella red de transporte.
La base de datos fue desarrollada por el arqueólogo Tom Brughmans , de la Universidad de Aarhus, junto con otros investigadores, y reúne unos 300.000 km de caminos atribuidos al mundo romano .
Su tamaño permite estudiar el sistema viario a una escala difícil de alcanzar mediante los análisis tradicionales, que solían depender de restos arqueológicos concretos, documentos históricos y evidencias dispersas .
El trabajo parte de varias ideas profundamente arraigadas sobre las calzadas romanas: que Roma ocupaba inevitablemente el centro de todas las rutas, que sus carreteras eran excepcionalmente rectas y que una parte considerable de aquellos trazados ha sobrevivido prácticamente intacta hasta nuestros días .
El análisis cuantitativo de Itiner-e muestra que la realidad era bastante más compleja y estaba condicionada por la geografía, las ciudades y la propia evolución política del Imperio.
No todos los caminos llevaban a Roma Roma tenía una posición fundamental dentro de las comunicaciones mediterráneas, pero la red terrestre no estaba organizada exclusivamente alrededor de la capital .
Los investigadores han identificado una estructura mucho más distribuida, con numerosos centros regionales vinculados a las capitales provinciales.
Esa configuración habría facilitado funciones esenciales para el funcionamiento imperial , como la administración de los territorios, la recaudación de impuestos, los desplazamientos militares y el intercambio cotidiano de mercancías.
La investigación también señala que Constantinopla llegó a ocupar una posición especialmente central tras convertirse en capital imperial durante el siglo IV.
Brughmans sostiene que su importancia dentro del entramado viario fue incluso mayor que la de Roma desde el punto de vista de la conectividad.
Las carreteras servían, además, para transportar alimentos y productos básicos entre regiones , una función decisiva para mantener grandes concentraciones de población y articular mercados locales repartidos por todo el territorio romano.
Carreteras adaptadas al terreno Otro de los mitos revisados afecta a la supuesta rectitud de las vías.
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