Dos autoras dos libros: Sobre socorro Venegas y Reyna Carretero
Un generoso lector me envió (sin más comentario) una nota con una foto de la placa colocada en el sitio donde Juan Rulfo escribió Pedro Páramo (colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México).
Comento esto para corregir una afirmación de mi artículo más reciente, donde afirmo que la capital padece de una fortísima amnesia literaria: al menos está registrado el punto en que nació el libro más querido y más traducido e internacional de la literatura mexicana.
Debería referirme a otros espacios donde a diario se empeñan héroes y heroínas de las letras (tal vez bastaría decir "héroes", pues la "e" es ya de por sí incluyente, como es claro en "amante" y "cantante": por razones de eufonía y de abundancia de "as" nadie intenta cambiar la "e" final en estas dos palabras por una "a"; tampoco se intenta en "incluyente", "docente", "estudiante": las dinámicas en la lengua no suelen ser homogéneas, dada la complejidad y riqueza del sistema).
El caso es que conviene hablar de las librerías como espacios de heroísmo diario en la Ciudad , en el país entero.
Y son espacios vivos que se adaptan a las condiciones multitareas de nuestro tiempo: por ejemplo, son librerías y cafeterías.
En la librería y cafeterías U–tópicas , de Felipe Carrillo Puerto, en Coyoacán, se presentó el miércoles 23 de septiembre un nuevo libro de Socorro Venegas , a quien admiro por su libro de cuentos La memoria en donde ardía y por su valiosísima labor al frente de la Dirección de Publicaciones y Fomento Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México .
Se trata de Leche de silencio (México: Páginas de Espuma, 2026).
El volumen se funda sobre todo en el diálogo entre la autora y Elia, su progenitora.
Ambas conversan sobre puntos cruciales en sus respectivas vidas y en la vida compartida, con momentos cruciales como la salida de Elia del hogar materno (más que paterno) a los nueve años de edad.
La primera frase del volumen, luego de una nota de la autora y de un par de epígrafes, es contundente como un mazazo: "Me fui porque tenía hambre." Durante la presentación, Diana del Ángel y Verónica Murguía expusieron los primeros efectos de su lectura, dándole así contextos al libro, mientras que Mercedes Hernández leyó pasajes y también expuso sus puntos de vista (o los primeros efectos perceptibles de su recepción).
El libro presenta un tema que a veces flota en el ambiente, pero que, hasta donde sé, no tiene bastante recorrido en la escritura : me refiero a las razones por las cuales una madre o un padre o ambos no les transmiten a sus hijos su propia lengua materna .
Así sucedió con el nahua de Elia, y Socorro (o la voz interna que la representa en el texto) quiere recuperarlo con todas las implicaciones e implicaturas lingüísticas, sociales, neuronales, emotivas, memoriosas del caso.
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