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Economía

La rebelión de las batas blancas

El Financiero ·
La rebelión de las batas blancas

Cuando médicos y enfermeras se retiran de sus centros de trabajo para reclamar mejores condiciones; cuando pacientes recorren farmacias buscando un medicamento; cuando las adquisiciones sufren retrasos, existe un problema que ninguna mañanera puede resolver.

La salud pública debería ocupar un lugar prioritario en el gasto nacional porque allí no existen segundas oportunidades.

Una carretera puede terminarse meses después, una obra pública puede reprogramarse y un proyecto gubernamental puede esperar otro ejercicio presupuestal.

Un paciente no.

Y esa debería ser la medida fundamental para evaluar la política sanitaria de cualquier gobierno: que el paciente encuentre médico, tratamiento y medicamentos cuando los necesita, y que quienes lo atienden tengan condiciones laborales dignas.

Mientras esa ecuación no se cumpla de manera cotidiana en las clínicas y hospitales públicos, el conflicto seguirá creciendo.

Y las batas blancas, que durante años soportaron las deficiencias desde los hospitales y centros de trabajo, ya comenzaron a llevar su inconformidad a las calles.

Los reclamos de los trabajadores del sector salud van en aumento y sería un grave error del gobierno federal reducirlos a un asunto sindical o, peor aún, atribuirlos a una campaña política de sus adversarios.

El propio IMSS reconoce que existen demandas relacionadas con abasto, tiempos de espera, mantenimiento de instalaciones y cobertura de plazas, aunque sostiene que trabaja conjuntamente con el sindicato para resolverlas.

No estamos hablando, entonces, de una invención de la oposición.

El conflicto salarial también existe.

El incremento acordado por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social fue de 6.8 por ciento, integrado por 2.9 por ciento al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones.

Un grupo de trabajadores lo rechazó y los empleados serán consultados este 14 de octubre.

Después de dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum y seis de AMLO, el sector salud continúa siendo uno de los expedientes más delicados de su administración.

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