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Las dos grandes estafas históricas de Venezuela, por Alejandro Oropeza G.

TalCual ·
Las dos grandes estafas históricas de Venezuela, por Alejandro Oropeza G.

X: @oropezag «En Venezuela, la Federación es menos producto de la ensoñación de algunos doctrinarios que de la realidad misma de un país…» Manuel Caballero: Historia de los Venezolanos , (2010).

Hay momentos en los que una nación debe atreverse a mirar su historia sin los velos de la liturgia oficial.

Venezuela exige hacerlo.

No para renegar de su pasado, sino para comprender por qué tantos fracasos han sido presentados como victorias y tantas promesas incumplidas como epopeyas.

Manuel Caballero dedicó parte de su obra a desmontar esas construcciones históricas que, convertidas en mitología política, terminan sustituyendo a la realidad.

En Ni Dios ni Federación cuestionó uno de los grandes dogmas de la narrativa republicana: la idea de que Venezuela ha sido una nación federal.

Su provocación era profunda, puesto que iba más allá de una discusión sobre principios constitucionales.

Ello porque durante parte de nuestra historia, la Federación, ese eco lejano que organiza honores oficiales a una nada, fue menos una realidad institucional que un lema, un mito y una promesa repetida.

La cruenta Guerra Federal (1859-1863) dejó en el imaginario nacional consignas, héroes y símbolos que, a conveniencia demagógica, son traídos como narrativa guerrera e históricamente desfasada.

Pero lo cierto es que no emergió una república federal.

Después de tanta sangre, el país continuó siendo centralista hasta hoy.

El poder político, fiscal y administrativo permaneció concentrado en el centro; los estados fueron reducidos a dependencias de un poder nacional hipertrofiado y el federalismo quedó consagrado en las constituciones mientras era negado en la práctica.

Tal vez por eso la crítica de Caballero conserva su vigencia.

La Federación terminó siendo una especie de coartada histórica: se proclamaba autonomía mientras se consolidaba dependencia; se invocaba el poder de las regiones mientras se fortalecía el control del centro; se celebraba el municipio mientras las decisiones fundamentales se tomaban lejos de él.

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