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Ridley Scott busca el sosiego en La guerra de los últimos

El Nacional ·
Ridley Scott busca el sosiego en La guerra de los últimos

Ridley Scott acaba de estrenar su mejor película desde El último duelo , de 2021 . Desde entonces el realizador británico ha navegado la ola con irregularidades, e incluso con la traición a sus personajes, como hizo con la segunda parte de Gladiador , en la que manda a los trastos los principios del general Máximo Décimo Meridio , al convertirlo en un infiel y así intentar convencer de la verosimilitud de la trama de esa secuela.

Ahora llega a las pantallas La guerra de los últimos , una película postapocalíptica sobre un joven llamado Hig (Jacob Elordi). Vive el duelo de la muerte de su esposa, en un mundo devastado por un virus que acabó con casi todos.

Él vive en un viejo aeropuerto con Bangley (Josh Brolin). Ambos ya tienen una rutina de seguridad para evitar que invasores atenten contra ellos y el lugar que han convertido en fortaleza. Hig sabe pilotar, y frecuentemente vuela a la ciudad para buscar insumos, pero especialmente para ir a su antigua casa, donde todo permanece casi igual, y así rememorar los tiempos en los que había más certeza, además de estar junto a su amada.

Esa es su vida, así como lidiar con las impetuosas formas de Bangley para sobrevivir , despiadadas a veces, por una perenne desconfianza hacia el extraño en un mundo inhóspito en el que parece que ya no hay oportunidades para nadie.

De repente, otra tragedia tumba la dinámica del protagonista, y ese cambio en su vida lo hace tomar una decisión: ir más allá de lo conocido para encontrar otro sentido a su vida. Se niega a atrincherarse en un modo de subsistencia como su implacable compañero.

Una vaga señal en la radio le hace pensar que a cientos de kilómetros puede encontrar otros motivos. Y emprende el viaje, pero en el trayecto, la aeronave falla, y llega a una granja en la que vive Cima (Margaret Qualley) y su padre Pops (Guy Pearce).

Así se desarrolla La guerra de los últimos , basada en la novela La constelación del perro , de Peter Heller; un guion escrito por Mark L. Smith ( El renacido y Cielo de medianoche ) y Christopher Wilkinson ( Alí y La jugada maestra ).

Uno de los puntos fuertes de la película es la introspección del personaje principal. Es de pocas palabras, pero en la trama son suficientes sus líneas para expresar su momento. Lo demás, queda claro en sus acciones, como cuando apaga el motor de la avioneta para planear, y así emular esa sensación de dejarse llevar, el viento como conductor hacia lo desconocido. Es una imagen que el realizador usará acertadamente tanto en el primer acto como cerca del final para representar dos momentos diferentes.

Porque eso sí, La guerra de los últimos es una película en parte pesimista, pero no por eso menos meritoria de atención. Si los personajes de La sociedad de la nieve deciden ir más allá de las cimas que los encierran para encontrar la vida, en este largometraje ese ímpetu por sobrepasar los límites tiene otros resultados.

Su fortaleza está en el camino del protagonista para comprender una realidad y tomar otras decisiones en función de los nuevos elementos que surgen en su vida.

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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.

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