Cinco décadas sin las voces del Orfeón, pero con un canto que no cesa
No fue fácil desde el principio. De hecho, varios integrantes del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela pensaron que no se daría la participación en el XII Festival del Canto Coral en Barcelona, España.
El concierto iba a ser parte de la primera gira europea de la agrupación venezolana fundada en 1943 por Antonio Estévez. Después de España, la cita era en París.
Pero poco tiempo antes de tener que cumplir el cronograma, no se conseguían los recursos para lograr el objetivo. Igualmente, en agosto habían comenzado los ensayos.
Aunque el director Vinicio Adames era uno de los que pensaba que no se concretaría la participación, los integrantes practicaron el repertorio para prepararse ante cualquier cambio a favor en medio de la incertidumbre. De hecho, era temporada vacacional y aun así se sumaron a los preparativos.
Definieron un programa casi en su totalidad con obras venezolanas de autores como Antonio Estévez, Vicente Emilio Sojo, Modesta Bor, Antonio Lauro, Juan Bautista Plaza e Inocente Carreño.
Consiguieron que la Fuerza Aérea Venezolana les prestara un avión para el viaje, un Hércules C-130, pero sin piloto ni tripulación. Contactaron al teniente coronel Manuel Aureliano Vásquez Ocanto, quien accedió a pilotar la aeronave con la condición de que también pudiera viajar su esposa. Y como el avión era grande, no hubo problemas, según cuenta el profesor Eleazar F. Torres en su libro Orfeón Universitario '76: “Su voz se sigue oyendo” , publicado en 2018 por la Universidad Central de Venezuela.
No era la primera vez que el coro usaba un avión militar para viajar al exterior. Había ocurrido años antes para actividades por Centroamérica y Estados Unidos.
En la publicación se precisa que, para asegurar el periplo y debido a la imposibilidad de la casa de estudios de costear los gastos, los integrantes del Orfeón Universitario recibieron apoyo de la Federación de Centros Universitarios, el Instituto Nacional de Hipódromos y el Consejo Nacional de la Cultura, además de la Fuerza Aérea Venezolana. “Incluso, cada integrante aportó quinientos bolívares para poder costear los gastos del combustible para el avión. Increíblemente, la menor contribución económica la suministró la Universidad Central de Venezuela”, precisa el autor del libro.
La investigación indica que el avión no tenía suficientes asientos. Solucionaron con tablas para que pudieran ir todos sentados. Tampoco contaba con baños, de acuerdo con el libro, y dispusieron de unos tobos y cortinas para resguardar la privacidad.
A Vinicio Adames le ofrecieron volar aparte en un vuelo comercial, pero él se negó. Prefirió volar con sus muchachos del Orfeón Universitario .
Y así fueron encaminando todo para estar en Europa. El profesor Eleazar Torres precisa también en su libro que la última presentación del Orfeón Universitario en Venezuela fue el viernes 6 de agosto de 1976, en el acto de grado de Marisol García , una de las integrantes de la agrupación que no iba a poder sumarse a los conciertos en España y Francia.
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