Tomar la palabra, por Gustavo Villasmil Prieto
X: @Gvillasmil99 El silencio que hoy envuelve al destino venezolano no es el de la paz sino el de la exclusión y la incertidumbre.
Cónclaves se suceden sin que emane fumata blanca creíble.
Se enumeran «importantes cambios» desde el 3E siendo que todo sigue exactamente igual: apretones de manos y declaraciones de prensa calibradas desde oficinas foráneas van y vienen; de todo hay, pero sin que el país real que padece y sobrevive una cotidianidad llena de infortunios perciba cambio alguno.
Espectadores mudos; convidados de piedra en el mejor de los casos, ausentes en las decisiones que se toman aquí y más allá de nuestras fronteras: eso somos.
La República se ha convertido en el objeto inerte de una transacción en la que su soberanía es la mercancía y su futuro el saldo.
El tutor extranjero y sus mandatarios venezolanos han roto de manera definitiva con el país real.
Aquí hay mucho más que un problema técnico o una mera fricción gerencial; estamos ante un grave y profundo problema político como nación.
Asistimos al penoso espectáculo de una representación arrogada por quienes se sientan a la mesa en nombre de Venezuela, pero no son sino mandatarios de Washington.
Carentes de brillo y peso propios, desprovistos de fuelle y de arraigo popular, su única credencial es el endoso de la metrópoli que los teledirige.
Es una tragedia histórica que el porvenir de millones de ciudadanos descanse hoy en manos tan chatas, en liderazgos de laboratorio incapaces de articular un discurso soberano genuino ni de sostener una mirada sin consultar antes el libreto que les dictan desde el Norte.
En esa orfandad política estamos hoy, atrapados entre lo que quedó de país y una tutela exterior vergonzosa que instrumentaliza nuestra crisis para sus propios intereses geopolíticos.
Tan horrenda anomalía es posible porque el verdadero liderazgo real del país está ausente.
Se le considera inoportuno.
Menuda paradoja esta: ¡clamando yo hoy por el regreso de la señora Machado al país siendo que, en lo personal, jamás fui cercano a ni a ella ni a su grupo, mientras que la comparsa de partidos que tanto juraron en su nombre no tardaron mucho en dejarla en el hombrillo para pasar por el aro de Washington como obedientes caniches! Lo que hoy opera en el escenario venezolano es metapolítica pura, gambetas entre las sombras gestadas en laboratorios sin mandato validado del soberano y sin grandes costos para quienes las ejecutan detrás de cortinas opacas.
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