No es falta de voluntad: por qué es difícil evitar los ultraprocesados, según la ciencia
No es falta de voluntad lo que lleva a alguien a seguir comiendo un producto que sabe que le hace mal.
La neurociencia identifica en los ultraprocesados los mismos mecanismos biológicos que sostienen la adicción al tabaco y al alcohol: un diseño industrial orientado a maximizar el estímulo del sistema de recompensa del cerebro .
Esa es la conclusión central de una revisión publicada en The Milbank Quarterly por investigadores de la Universidad de Harvard , la de Michigan y la de Duke , que sintetiza décadas de evidencia en neurociencia, nutrición e historia regulatoria.
El trabajo, firmado por Ashley Gearhardt y sus colaboradores, sostiene que estos productos no son simplemente alimentos con bajo valor nutricional, sino productos fabricados para generar patrones de consumo compulsivo.
Qué pasa en el cerebro El mecanismo central involucra a la dopamina , el mensajero químico del cerebro asociado al placer y la motivación.
Ante cualquier alimento, el cerebro libera dopamina y refuerza el impulso de repetir esa conducta; ese proceso es normal y existe en todos los seres humanos, pero los ultraprocesados lo intensifican de forma deliberada por su composición industrial.
La clave está en su fórmula.
Una revisión publicada en Current Obesity Reports por Erica LaFata y sus colegas de la Universidad Drexel muestra que la combinación de carbohidratos refinados y grasas añadidas produce una respuesta neurológica mayor que la que generaría cada componente por separado, lo que los investigadores llaman efecto supraaditivo.
Es decir, una reacción más intensa que la suma de sus partes.
La velocidad con que esos nutrientes llegan al intestino amplifica ese ciclo: cuanto más rápido alcanza el estímulo al sistema nervioso, más fuerte y duradera resulta la señal que empuja a seguir comiendo.
Investigaciones con imágenes del cerebro publicadas en la revista Physiology & Behavior detectaron, en personas expuestas a ultraprocesados, respuestas similares a las registradas en quienes tienen dependencia de sustancias.
“Los ultraprocesados y los cigarrillos no son productos naturales , sino mecanismos diseñados para generar el mayor placer posible en el menor tiempo posible”, señala el trabajo de The Milbank Quarterly .
Cuántos están afectados Un metaanálisis publicado en The BMJ , que reunió 281 estudios de 36 países, estimó que el 14% de los adultos y el 12% de los niños presenta patrones de consumo alimentario que cumplen criterios propios de la adicción.
Esas cifras son comparables a las prevalencias de dependencia del alcohol (14%) y del tabaco (18%) en adultos.
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