Por qué el abordaje psicológico importa en los tratamientos para bajar de peso
La pérdida de peso no depende únicamente de la disciplina individual.
El hambre, el descanso, el estrés, el estado de ánimo, la genética y el entorno alimentario pueden afectar la relación con la comida y la posibilidad de sostener cambios a largo plazo.
Los tratamientos suelen concentrarse en pautas de alimentación y actividad física, pero esa mirada puede resultar insuficiente si no contempla los factores emocionales y conductuales .
El acompañamiento profesional permite identificar dificultades que no se resuelven con una indicación general de comer menos o moverse más.
Una revisión sistemática y metaanálisis que evaluó intervenciones psicológicas para el manejo del peso encontró resultados favorables frente a intervenciones mínimas o habituales.
El trabajo incluyó 37 estudios y 21 ensayos clínicos aleatorizados.
Según publicó BBC Mundo , los especialistas consultados coinciden en que reducir la obesidad o el sobrepeso a una cuestión de fuerza de voluntad puede ocultar la interacción entre factores biológicos, sociales y psicológicos.
Esa simplificación también puede reforzar la culpa cuando los resultados no se sostienen.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la obesidad surge de interacciones entre la susceptibilidad biológica y las influencias ambientales y psicosociales.
El organismo recomienda una atención multimodal que, según las necesidades de cada persona, integre intervenciones conductuales, nutricionales, psicológicas y médicas.
El peso corporal está atravesado por factores que exceden la decisión individual La dietista Bini Suresh , con dos décadas de experiencia en el acompañamiento de personas con sobrepeso y obesidad, explicó a BBC Mundo que observa pacientes informados, motivados y constantes que aun así encuentran dificultades para modificar su peso.
Su planteo cuestiona la idea de que el esfuerzo individual siempre produce el mismo resultado.
La profesora Sadaf Farooqi , endocrinóloga especializada en obesidad y trastornos endocrinos, señaló al medio británico que la genética influye en los mecanismos cerebrales que regulan el hambre y la sensación de saciedad .
Asimismo, Farooqi indicó que ciertas variantes genéticas pueden favorecer una mayor sensación de hambre o una menor percepción de saciedad después de comer.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae Salud.