Conspiración en Florencia: cuando los conflictos se convierten en obras de arte
Desde una posición elevada y con un fusil semiautomático AR-15, el 13 de julio de 2024, un tirador disparó contra Donald Trump mientras daba un discurso en Pensilvania.
El intento de magnicidio fracasó, pero la bala atravesó el lóbulo de la oreja derecha del entonces expresidente de Estados Unidos, taladrando también nuestra retina.
Un par de milímetros pudieron cambian el curso de la Historia.
En fracciones de segundo un fuerte dispositivo se cerró a su alrededor.
El blindado de guardias era sobrevolado por el puño alzado de Trump al grito de «Fight! Fight! Fight!», su cara delineada por un hilo de sangre.
Algunos analistas relacionaron aquellos fotogramas con la puesta en escena, propia de la temprana Edad Moderna y caracterizada por su dimensión visual y maquiavélica, de Lorenzo el Magnífico cuando, tras la conspiración de los Pazzi y con el cuello seccionado por el corte de daga que había intentado asesinarle, salía al balcón de su palacio mostrando la fuerza portentosa de estar vivo.Paralelismo de poderParadójicamente, en estos meses es difícil encontrar un lugar más adecuado para revivir aquel hecho de la Florencia del Renacimiento que el museo situado en el extremo norte de la Isla de los Museos de Berlín , concebido por Wilhelm Bode y que, desde 1956 lleva su nombre.
El Münzkabinett alberga una selección de medallas que representan a las figuras clave involucradas en la Conspiración de los Pazzi (1478), muchas de las cuales también fueron inmortalizadas en retratos que ahora se conservan en la Colección de Esculturas de Berlín y en la Gemäldegalerie.
Ellos personifican la importancia del Renacimiento italiano como una época en la que los violentos conflictos se transformaron en obras de arte inolvidables.El Museo Bode organizó la exposición 'La conspiración de los Pazzi' .
Poder, violencia y arte en la Florencia del Renacimiento donde reconstruye aquel episodio decisivo del Quattrocento.
Para ello cuenta con obras clave como el 'Retrato de Giuliano de' Medici' (1478) que Sandro Botticelli pintó por oden de Lorenzo el Magnífico.
En él, la mirada del protagonista está baja y no se dirige al espectador, indicio de que en el momento en que se pintó, el modelo ya había fallecido.
Botticelli ideó una composición de perfil, recortada por los hombros cubiertos por una túnica carmesí.
Su melena oscura, ondulada y la nariz fina pero importante, destacan sobre un fondo azul verdoso a lo Lucas Cranach.Del fallido atentado Lorenzo salió -como expone Maquiavelo- fortalecido, ya el mismo día se mostró al público vistiendo aún las ropas ensangrentadas.
La venganza emprendida estuvo acompañada por una potente política visual, cuyo punto culminante se encuentra en la célebre medalla realizada por Bertoldo di Giovanni (h.
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