La Hiniesta, una hermandad con una personalidad grabada a fuego
Si hay una cofradía que pueda definirse como de barrio pese a encontrarse en el Casco Antiguo y de tarde del Domingo de Ramos, esa es la de la Hiniesta.
La corporación de San Julián, que desde la pasada Cuaresma se encuentra en la iglesia de Santa Marina a la espera de que se ejecutaen las obras de su sede canónica, mantiene una salud envidiable y un carácter propio forjado a lo largo de la historia que la vuelven inconfundible tanto en la calle como en otros aspectos de su vida de hermandad tras más de cuatro siglos y medio de existencia.A comienzos de este año, los cofrades de la Hiniesta fueron noticia en apenas unos días por motivos muy diferentes.
El primero, la participación del Cristo de la Buena Muerte en el Vía Crucis de las Cofradías en la Catedral, que contó con la mayor presencia de público en este culto en años, un acto preparado a conciencia y con mimo por la hermandad.
El siguiente, apenas unos días más tarde, el abandono forzoso de la parroquia de San Julián , cuyo estado era alarmante y tuvo que cerrar de urgencia, obligando a celebrar el septenario de la dolorosa en Santa Isabel para desembarcar más tarde en Santa Marina, desde donde salieron el Domingo de Ramos y permanecen desde entonces.El hermano mayor, Nicolás de Alba , señala que no tienen ninguna queja posible por su estancia en su sede provisional, que se alargrará todavía durante unos cuantos meses incluyendo la estación de penitencia de 2027.
En Santa Marina han sentido desde el primer momento el respaldo de la hermandad de la Resurrección y han desarrollado sus cultos con toda la solemnidad que merecen y la participación de los hermanos, que se vuelcan en todo lo que se organiza.El Cristo de la Buena Muerte saliendo de Santa Marina.
Manuel OlmedoSirva como muestra todo lo vivido en torno al crucificado el primer lunes de Cuaresma en línea con una devoción y popularidad ascendente dentro de la corporación.
Aunque la principal devoción de la hermandad —su «gran estandarte», en palabras del hermano mayor para ABC— es la Virgen de la Hiniesta dolorosa, el Cristo de la Buena Muerte tiene muchos fieles, y muy convencidos, además: «En los últimos años, el número de nazarenos casi está parejo entre los dos, que eso antes era impensable.
La Virgen antes triplicaba o cuadruplicaba los nazarenos del Cristo, y ahora hay unos cien de diferencia, muy poco para una cofradía de 1.600 nazarenos».
Como la dolorosa siempre ha tenido un mayor protagonismo, siendo una imagen de gran devoción histórica en el barrio, «los devotos del Cristo siempre han sido, por así decirlo, la resistencia», comenta risueño el máximo dirigente de la corporación de la Puerta de Córdoba.El hermano mayor de la Hiniesta delante de la parroquia de San Julián.
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