Toni Pérez, fisioterapeuta: «Correr nutre las articulaciones. Quien opine que es malo tiene un error en su cabeza»
Correr continúa arrastrando una creencia difícil de desterrar: que el impacto repetido contra el suelo termina desgastando inevitablemente las rodillas.
El f isioterapeuta y divulgador Toni Pérez, conocido en redes sociales como Fisioteduca, rechaza esa asociación automática y señala que el riesgo no está tanto en correr como en hacerlo sin una adaptación previa.El verdadero problema está en pasar de cero a cien , sostiene el especialista.
Pérez se refiere especialmente a quienes llevan años sin practicar deporte y pretenden comenzar directamente con distancias, ritmos o volúmenes para los que su cuerpo todavía no está preparado.El impacto no necesariamente significa desgastePara explicar el funcionamiento de las articulaciones, Pérez compara las rodillas con las bisagras de una puerta: necesitan movimiento y una carga adecuada para mantenerse funcionales.
El fisioterapeuta lo resume con una expresión deliberadamente gráfica: correr puede «nutrir» las rodillas cuando el ejercicio se introduce de manera progresiva .«El cartílago es igualito que una esponja, porque la rodilla tiene dentro un líquido encapsulado, que es el líquido sinovial, que es este líquido», comenta el especialista.Toni Pérez prosigue con su explicación: «¿Y el cartílago, qué hace para nutrirse y mejorar? Pues coge de ese líquido los nutrientes y expulsa lo malo». «La cuestión es: este líquido que hay dentro de las rodillas se ensucia. ¿Cómo se renutre? Con el impacto.
Por eso correr nutre las articulaciones», afirma el fisioterapeuta.La comparación es útil, aunque requiere un matiz.
No significa que el cartílago se regenere ilimitadamente por correr ni que cualquier cantidad de impacto resulte beneficiosa.
La clave está en que los tejidos se adaptan a las cargas que pueden asumir y dispongan del tiempo suficiente para recuperarse.Toni Pérez recomienda que los músculos, tendones, huesos y articulaciones se adapten progresivamente. «El problema está en las personas que nunca hacen deporte y en las que se pasan» , sostiene el especialista.Para alguien que comienza, esto puede significar alternar caminar y correr, dejar días de recuperación entre sesiones y aumentar poco a poco la duración o la intensidad.El trabajo de fuerza también ayuda a preparar las piernas para soportar las cargas de la carrera.
Ejercicios adaptados para cuádriceps, glúteos, gemelos y musculatura del pie pueden complementar los entrenamientos, especialmente en personas que parten de una vida sedentaria.No existe, sin embargo, una progresión idéntica para todo el mundo.
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